Países Bajos

Ser heredera al trono y homosexual en Países Bajos no es un problema

El Gobierno neerlandés ha afirmado que cree que la princesa de su país "también puede casarse con una persona del mismo sexo" sin que exista "un obstáculo legal permitir el matrimonio".

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¿Sería un problema que el heredero al trono de un país monárquico fuese homosexual? La respuesta a esta pregunta podría parecer más que evidente en pleno siglo XXI. Pero lo cierto es que en algunos territorios existen leyes que no permiten que aquellas personas que quieran ser jefes del Estado se casen con personas de su mismo sexo.

Precisamente por este motivo, en Países Bajos ha surgido la duda al respecto de la princesa Amalia, Catalina Amalia de Orange, heredera al trono. En el primer país donde se legalizó el derecho al matrimonio homosexual, el amor, sigue siendo amor.

Las leyes vigentes plantean un problema

Pero no es oro todo lo que reluce y, en teoría, de aplicarse la ley vigente, Amalia debe casarse con una pareja de distinto sexo para poder reinar. La joven, de 17 años, no se ha pronunciado si quiera al respecto de su sexualidad públicamente, pero esta pregunta se motivó a raíz de la publicación del libro 'Amalia, el deber te llama', del abogado Peter Rehwinkel.

En este, analizaba esta hipótesis y su conclusión, basándose en las normas actuales, es que la princesa debería renunciar al trono en caso de casarse con una mujer.

El Gobierno no ve obstáculo

El Gobierno ha reaccionado sin dudar ni un momento su respuesta a la pregunta planteada en el parlamento: no será ningún problema. "El Gobierno cree que el heredero también puede casarse con una persona del mismo sexo y no ve un obstáculo legal permitir el matrimonio de un heredero con una persona del mismo sexo. Por lo tanto, el gabinete no considera que un heredero al trono o el rey deba abdicar si desea casarse con una pareja del mismo sexo", detalló el primer ministro, Mark Rutte.

Así pues, Catalina Amalia de Orange sería aceptada como reina, sea cual sea su orientación sexual.

¿Y los hijos?

A ello, entonces, le sucede otra duda. ¿Qué pasaría con los hijos de las reinas o reyes homosexuales? La Constitución neerlandesa se basa en la idea de la sucesión hereditaria. Es decir, aquellos hijos concebidos "biológicamente" por ambos padres. Una cuestión más que desfasada en el entendimiento de familia de 2021, pese a que siga generando debate entre algunas ideologías y que aún no se asume en las leyes vigentes de buena parte del mundo.

¿Cómo lidiaría en este caso Países Bajos, teniendo en cuenta su normativa actual? Rutte solo ha especificado que "debe quedar claro quiénes son los hijos en un matrimonio entre dos personas del mismo sexo" y que se deberían hacer acuerdos al respecto si se diera el caso.

¿Los niños adoptados o los concebidos a través de un donante de esperma o maternidad subrogada también serán elegibles al trono? Cuestiones que aún no corren prisa a resolver pero que empiezan a llamar a la puerta de los estados monárquicos del siglo XXI.

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