Crisis en Ucrania

Olaf Scholz se ve cara a cara con Vladimir Putin para convencerle de que dé un paso atrás

Olaf Scholz, que viaja por primera vez a Rusia como Canciller alemán, ha intentado convencer a Putin de que dé un paso atrás.

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Es el enésimo intento diplomático para evitar un posible conflicto, pero el primero del canciller alemán con el que Putin mantiene buenas relaciones.

Olaf Scholz ha llegado a Moscú tras asegurar que "estamos viendo una amenaza muy, muy grave para la paz en Europa". Según fuentes de inteligencia cerca de 100 batallones - unos 140.000 hombres e ingente logística militar – rodean actualmente Ucrania. Estados Unidos incluso se atreve a dar fecha de la invasión: 16 de febrero.

6 metros es lo que han separado al canciller alemán de Vladimir Putin. Scholz, como Macron, ha rechazado hacerse la PCR que exige el Kremlin para acercarse al presidente ruso. En su visita a Moscú el alemán ha pedido seguir dialogando.

Lo más importante para solucionar problemas es conversar entre ambas partes. El canciller alemán ha afirmado que la retirada de algunas unidades militares de Rusia de las fronteras de Ucrania es una buena señal, pero debe haber más para rebajar la tensión. "Que ahora escuchemos que algunas unidades serán retiradas, es una buena señal. Esperamos que haya más", afirmó Scholz tras la reunión de tres horas con Putin.

Al menos ante las cámaras, las de Putin han sido todo buenas palabras. "Discutiremos sobre la situación en Europa y sobre la candente polémica sobre Ucrania", decía.

Y eso que faltan solo 24 horas para esta fecha: 16 de febrero, el día en que Estados Unidos asegura los rusos atacarán Ucrania. Y aunque Moscú ha ordenado que parte de sus tropas vuelvan a sus cuarteles, la maquinaria diplomática lejos de echar el freno, acelera.

En este contexto, Scholz llega a Moscú tras pasar por Ucrania y visitar hace una semana a Joe Biden al que aclaró el papel alemán en esta crisis. La tibia respuesta de su gobierno en la escalada de tensión había alimentado las dudas sobre su política frente a Putin.

Aunque Ucrania ha pedido formalmente a Alemania que le envíe material bélico de defensa, Scholz no solo ha rechazado de plano enviar armas, como el resto de aliados, además ha mantenido un perfil bajo durante toda la crisis y su dependencia energética del gas ruso ha provocado recelos dentro y fuera de la Unión Europea. En contraprestación Berlín ha ofrecido incrementar la ayuda financiera a Kiev.

Pocos creen que Alemania se posicione contra Rusia

Pero pocos creen que Scholz quiera posicionarse claramente contra Putin si sigue adelante la construcción del gaseoducto Nord Stream II, que conecta Rusia con Alemania directamente por el Báltico sin necesidad de pasar por Ucrania o Polonia y que supondría gas más barato para un país que importa el 51% de todo lo que consume desde Rusia.

La propia Angela Merkel siguió adelante con su construcción tras la invasión de Crimea en 2014. Ahora, los aliados exigen a Scholz que deje patente que si se produce una nueva invasión rusa a Ucrania la congelación de este macroproyecto energético –aunque está terminado, no ha echado a rodar– será parte de las sanciones internacionales.

Lo que sí parece claro, según fuentes gubernamentales, es que Scholz explicará a Putin de que una invasión tendría "consecuencias muy graves" para Rusia, aunque también subrayará la necesidad de seguir manteniendo el diálogo.

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