Epidemia Ébola
Los niños, las principales víctimas del ébola en República Democrática del Congo
El brote de ébola por la cepa Bundibugyo en la República Democrática del Congo acumula ya más de 9.500 casos y 4.600 fallecidos. Los menores de cinco años representan el 24% de los contagios confirmados y sufren una letalidad alarmante debido a la falta de adaptaciones médicas y a las infecciones intrahospitalarias.

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La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró formalmente la emergencia en la República Democrática del Congo (RDC) el 15 de mayo. Y desde entonces, la epidemia de ébola continúa su devastadora expansión como el segundo brote más grande de la historia, registrando una tasa de letalidad global del 48,3%. La cepa Bundibugyo ya está presente en 5 países africanos, tras la confirmación por el Ministerio de Salud y Bienestar Social de Nigeria, sobre la detección de su primer caso importado en el Territorio de la Capital Federal (FCT, Abuja).
Uno de cada cuatro casos es un menor de 5 años
El impacto más preocupante se concentra en la infancia. Según Epicentre, el centro de investigación epidemiológica de Médicos Sin Fronteras (MSF), el 24% de los casos confirmados en Kivu Norte corresponden a niños menores de cinco años, y un 13% a lactantes menores de un año.
La situación es crítica en centros de tratamiento como el de MSF en Butembo, donde entre junio y septiembre fallecieron 24 de los 30 menores ingresados por la cepa Bundibugyo. Los equipos médicos advierten que la falta de preparación en la atención primaria favorece los contagios intrahospitalarios: muchos niños se infectaron en centros de salud no especializados a los que habían acudido previamente por otras dolencias.
A esta situación también se suma la pérdida de los padres. UNICEF alerta que en el este del país, más de 1.900 niños y niñas han perdido a uno o ambos progenitores o cuidadores, o han quedado separados de ellos desde que se declaró el brote hace siete meses. Desde allí llegan historias como la de Lina (nombre ficticio), una bebé de solo siete meses que consiguió sobrevivir al ébola después de perder a su madre a causa de la enfermedad.
Las claves: control e investigación
A los desafíos de propagación y a la inseguridad por los conflictos armados en el este del país, se suma la desprotección médica que sufren los más pequeños. Desde MSF señalan la urgente necesidad de reforzar el control de infecciones, adecuar la dosificación pediátrica e incluir formalmente a los niños en los ensayos clínicos y tratamientos de investigación, de los cuales históricamente han sido relegados.
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