Protestas Francia e Italia
Francia intenta recuperar la calma con toques de queda y mano dura contra la violencia y los saqueos
El Ejecutivo refuerza las medidas de seguridad y plantea restringir las ayudas sociales a quienes sean condenados por saquear.

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Francia comienza a recuperar la calma después de un fin de semana marcado por la violencia en las calles. Los toques de queda selectivos impuestos en varias ciudades, entre ellas París, Lyon y Niza, han contribuido a mantener la tranquilidad durante la noche, según el primer ministro, Sébastien Lecornu. Las autoridades no descartan ampliar las restricciones si vuelven a producirse incidentes.
Los disturbios comenzaron durante las protestas contra el encarecimiento de la vida y el deterioro de los servicios públicos, y terminaron con saqueos, destrozos y enfrentamientos con la Policía. Cerca de 3.000 comercios resultaron afectados. Ante esta situación, el Gobierno estudia endurecer las sanciones contra los responsables y restringir determinadas ayudas sociales a quienes sean condenados por saqueos. Además, continúan las reuniones para evitar nuevos episodios de violencia.
Mientras Francia intenta recuperar la normalidad, Italia refuerza la seguridad. El Gobierno de Giorgia Meloni ha anunciado el envío de 500 militares adicionales a Milán, tras dos noches de disturbios y saqueos. Las autoridades preparan nuevas medidas para facilitar la actuación policial, incluida la posibilidad de ampliar la retención preventiva hasta 24 horas y aplicar medidas específicas a menores implicados en actos violentos.
La preocupación aumenta por la participación de numerosos jóvenes en los altercados, mientras los daños materiales y el cierre anticipado de comercios agravan la situación.
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Ambos países afrontan ahora el mismo desafío: restablecer el orden público sin perder de vista el malestar social que alimenta las protestas. Los próximos días serán decisivos para comprobar si las nuevas medidas consiguen frenar la violencia y evitar que los disturbios se repitan.
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