Contaminación atmosférica

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EL FIN DE LAS PROTESTAS ES SENSIBILIZAR A LOS CIUDADANOS

Más de un centenar de personas han protestado para reclamar un aire de calidad en Bruselas

Unos 200 manifestantes han cubierto con máscaras las caras de las estatuas más emblemáticas de Bruselas. Con esto quieren concienciar del impacto que tiene en la salud los gases y las micropartículas del aire.

Unos 200 manifestantes, convocados por el colectivo ciudadano BruxselAir, protestaron este sábado en Bruselas para reclamar un aire de calidad y cubrieron simbólicamente las caras de estatuas emblemáticas de la ciudad con máscaras de gas y antipolución.

"La acción es, ante todo, simbólica", indicó el representante de BruxelAir Benjamin François al diario "Le Soir", y agregó que el objetivo es "sensibilizar al ciudadano".

Para ello, entre 120 y 150 voluntarios recorrieron las calles de la capital belga para colocar máscaras a estatuas frente a la Comisión Europea, el Museo del Cómic o la céntrica Plaza Real.

Finalmente, unas 200 personas participaron en las protestas, según la agencia Belga.

"Todos los bruselenses son víctimas de los gases y las micropartículas, cuyo impacto sobre la salud está ampliamente documentado", señaló François.

Dejó claro que incluso los automovilistas, "designados a menudo como culpables, son en realidad también víctimas de esta situación, ya que se ha demostrado recientemente que las concentraciones son más elevadas en el habitáculo del vehículo que en la calle".

"Queremos que el ciudadano sea consciente de este problema, que se ha convertido en el primer problema medioambiental del país, para que los políticos lo incluyan en su agenda", concluyó.

El gabinete de la ministra de Medioambiente de la Región de Bruselas, Céline Frémault, aseguró que "compartimos la preocupación ciudadana por la calidad del aire y sobre las medidas tomadas para mejorarla".

A pesar de que aseguró que la concentración diaria de partículas está a la baja desde 2011 y "se respeta la tasa legal" desde 2014, el colectivo afirma que políticas como la prevista ampliación de la carretera de circunvalación de Bruselas o la desinversión en servicios ferroviarios "van contra estos objetivos".

En junio, Bruselas se sumó a las ciudades que preparan restricciones de tráfico para frenar la polución, al acordar que a los coches que más contaminan, los de motor diesel fabricados antes de 1997, se les prohíba de forma progresiva circular por la capital belga a partir de 2018.

Según la Agencia Europea del Medioambiente, cada año mueren en la Unión Europea unas 500.000 personas de forma prematura debido a la mala calidad del aire que respiran, de ellas 12.000 en Bélgica.

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