Gaza

Un año después del alto en fuego en Gaza han muerto 1.500 personas y más de 5.000 han resultado heridas

Israel ha rebajado los ataques, pero estos no han cesado y siguen impidiendo la reconstrucción de un territorio absolutamente destrozado. Estados Unidos y la Junta de la Paz, controlada por Trump, hacen la vista gorda.

Imagen de un edificio destruido en Gaza

Imagen de un edificio destruido en Gaza EFE

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Este sábado 10 de octubre de 2026 se cumple un año del supuesto 'alto el fuego' que iba a terminar con la destrucción de Gaza y las decenas de miles de fallecidos. Desde ese acuerdo los ataques por parte de Israel han disminuido, pero nunca han cesado y aproximadamente 1.500 personas han perdido la vida desde entonces y más de 5.100 heridos.

Un alto el fuego irreal

El incumplimiento del alto el fuego por parte de Israel impide la reconstrucción de Gaza, que sigue sumida en el desastre y la más absoluta pobreza por parte de los dos millones de ciudadanos que intentan sobrevivir como buenamente pueden.

Cerca de 75.000 palestinos han fallecido

En total han muerto cerca de 75.000 palestinos, de los cuales unos 21.000 eran niños, y alrededor de 175.000 han resultado heridas. Además, el 90% de la población se ha visto desplazada y el 60% de los gazatíes han perdido su casa.

Estados Unidos hace la vista gorda

El 10 de octubre de 2025 se firmó un alto el fuego generado por la presión de Estados Unidos, pero desde entonces, el propio país norteamericano y la Junta de la Paz, que precisamente preside Trump, han 'permitido', o al menos hacen la vista gorda siendo sabedores de que los ataques israelíes no cesan. Según datos del Ministerio de Sanidad del Gobierno de Hamás, cerca de 1.500 personas han muerto.

Gaza, sin agua, electricidad... ni refugio contra el frío

No obstante, el gran problema ahora es el bloqueo que sufre Gaza. De momento sigue sin agua corriente ni electricidad y buena parte de la población depende de la ayuda humanitaria para comer, además de hacer cola ante camiones cisterna para llenar los bidones. En mayor o menor medida los dos millones de personas que siguen en la Franja tienen serios problemas en cuanto a vivienda, y se preparan como pueden para afrontar el frío y las bajas temperaturas. Algunos de ellas se refugian del frío en edificios que han terminado desplomándose y han causado la muerte de unas 21 personas.

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