Cuidados

La importancia de la red de apoyo para Victoria, persona cuidadora: "A veces solo necesitas que te escuchen"

Para Victoria, cuidar de su madre, que comienza a presentar deterioro cognitivo, supone aprender a gestionar un cambio de papeles. Quien antes la cuidaba necesita ahora su ayuda. En ese proceso, su marido, su hija y sus amistades se han convertido en una red que le permite compartir el cansancio, los miedos y también los buenos momentos.

Victoria

Victoria de la Vega cuida de su madre que, aunque todavía vive sola por consejo de su neurólogo para fomentar su autonomía, padece un deterioro cognitivo que se está agravando de una forma bastante rápida, por lo que tiene que estar muy pendiente de ella.

Este viernes en el debate digital '¿Lo Hablamos?' 'La salud de quienes cuidan' ha querido compartir sus vivencias como persona cuidadora, para ayudar y dar voz a esas personas en su misma situación que se enfrentan a sentimientos encontrados como la satisfacción por su labor y el agotamiento del día a día.

"A veces no necesitas más ayuda que que te escuchen o que te aguanten llorar un ratito", explica. Su testimonio reivindica el valor de tener personas de confianza, una red de apoyo ante la que poder expresar lo que siente sin exigirse estar siempre bien.

"Yo me desahogo mucho con mi marido y él conmigo, tenemos los dos la misma situación. Ambos somos personas cuidadoras y nos damos consejos el uno al otro», cuenta Victoria.

Su hija constituye otro apoyo fundamental. "Con ella puedo transmitir todas mis emociones, días malos, buenos, mis miedos, mis fallos", relata. Poder mostrarse vulnerable resulta especialmente importante cuando aparece la presión por cumplir con todo: su trabajo en la farmacia, la atención a su madre y las responsabilidades familiares.

Alicia López de Ocáriz, directora médica del Grupo Cinfa y presidenta del Observatorio Coinfa de los Cuidados, coincide en la importancia de ese desahogo. "Aparecen muchas emociones en los cuidados y en ocasiones son negativas: culpa, tristeza…". Ante esto, destaca que alguien de fuera puede ayudar a salir de ese bucle.

La importancia de la vida social

Cuidar ha obligado a Victoria a modificar su vida social, pero no a renunciar a ella. Sin hermanos con los que compartir esta responsabilidad de cuidar a su madre, busca huecos para conservar sus relaciones sociales.

"Tienes un grupo de amigos que se adapta también a ti y tienes esa pequeña vía de escape", explica. Así, el teatro, el cine y los encuentros con amigas siguen teniendo espacio, aunque deban ajustarse a sus circunstancias.

La doctora Alicia López de Ocáriz también hace hincapié en la importancia de atender esa vida social como una de las formas de evitar el estrés o la ansiedad que suelen desarrollarse durante los cuidados, tal y como refleja el II Estudio del Observatorio Cinfa de los Cuidados, 'Radiografía de los cuidados familiares en la sociedad española'. "Cuando esto no se cuida aparece sensación de aislamiento, pérdida de identidad, desamparo, soledad e incomprensión social", indica.

Pedir ayuda y abandonar la perfección

Su consejo para quienes empiezan a cuidar pasa por rebajar la autoexigencia: "Lo primero es asumir que eres un ser humano y lo vas a hacer bien, mal o regular, no perfecto".

Porque acompañar a alguien no debería significar afrontar en soledad todo lo que implica su cuidado. En este sentido, Alicia López de Ocáriz añade: "Hay que entender que dependemos unos de otros. Nos han cuidado, cuidamos o cuidaremos".