ACAMPADA
De los indignados a los inquilinos: Sol recupera la estampa del 15M
Quince años después de que los indignados convirtieran la Puerta del Sol en el epicentro de una protesta que acabaría transformando la política española, cientos de personas han vuelto a pasar la noche en la plaza.

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Tiendas de campaña, cartones, colchones, asambleas y cientos de personas dispuestas a pasar la noche en pleno kilómetro cero. Quince años después del movimiento de los indignados, la Puerta del Sol ha recuperado este domingo una imagen inevitablemente vinculada al 15M, aunque esta vez el detonante no sea una impugnación general del sistema político y económico, sino una reivindicación muy concreta: la vivienda.
La acampada comenzó a gestarse el sábado al término de una multitudinaria manifestación que recorrió el centro de Madrid y reunió a 25.000 personas, según la Delegación del Gobierno, y cerca de 300.000, de acuerdo con el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid, convocante de la marcha.
La protesta había arrancado a las 18.30 horas y debía terminar frente al Congreso de los Diputados, pero, después de la lectura del manifiesto, la portavoz del Sindicato de Inquilinas, Valeria Racu, anunció una acampada en Sol. Centenares de personas se desplazaron entonces hasta la plaza y decidieron pasar allí la noche.
Este domingo, turistas con maletas, personal de limpieza y quienes regresaban de una noche de fiesta compartían el espacio con tiendas de campaña y grupos de manifestantes que comenzaban a organizar turnos, actividades y asambleas.
Una estampa que retrotrae inevitablemente a mayo de 2011. También entonces todo comenzó con una manifestación.
De una manifestación a una acampada
El domingo 15 de mayo de 2011, la plataforma Democracia Real Ya convocó movilizaciones en decenas de ciudades españolas. En Madrid, miles de personas recorrieron las calles para expresar su rechazo a la situación política, social y económica en plena resaca de la crisis financiera iniciada en 2008 y reclamar una regeneración democrática.
A la convocatoria se habían sumado colectivos como Juventud Sin Futuro y la Plataforma de Afectados por la Hipoteca. El recorrido madrileño terminó en Sol y, después de la manifestación, varias decenas de personas decidieron quedarse.
Durante la madrugada del 17 de mayo, la Policía desalojó a alrededor de 150 personas que permanecían en la plaza. Pero el desalojo tuvo el efecto contrario al esperado.
Horas después, miles de ciudadanos regresaron a Sol convocados fundamentalmente a través de las redes sociales. La plaza volvió a llenarse y comenzó entonces la acampada que convertiría el kilómetro cero en símbolo del movimiento de los indignados.
Durante casi cuatro semanas surgieron comisiones de alimentación, comunicación, limpieza o política; se celebraron asambleas y se elaboraron propuestas. Las tiendas de campaña ocuparon la plaza junto a pancartas que terminaron formando parte del imaginario político español: "No nos representan", "Lo llaman democracia y no lo es" o "Vamos despacio porque vamos lejos".
Del 15M a Podemos
El 15M nació defendiendo expresamente su carácter apartidista y no puede identificarse con ningún partido político concreto. Sin embargo, su impacto trascendió las plazas y contribuyó a transformar el sistema político español durante los años siguientes.
La crítica al bipartidismo, la demanda de nuevas formas de participación y la incorporación a la política institucional de activistas, profesores y dirigentes vinculados al clima político abierto en 2011 formaron parte del terreno sobre el que, tres años después, apareció Podemos.
El partido se constituyó en 2014 y varios análisis de la época situaron sus raíces políticas y sociales en las movilizaciones surgidas alrededor del 15-M, aunque Podemos no fue una continuación orgánica ni el partido oficial de aquel movimiento.
También aparecieron posteriormente experiencias municipalistas que llegarían a instituciones como el Ayuntamiento de Madrid y que recogieron parte de aquella movilización social. El 15M se convirtió así en uno de los acontecimientos que marcaron el paso de la política española surgida de la Transición a la etapa conocida como la "nueva política".
La acampada de Sol terminó oficialmente el 12 de junio de 2011. La decisión no llegó mediante un desalojo policial, sino después de que los propios acampados acordaran en asamblea levantar el campamento y trasladar buena parte de la actividad del movimiento a los barrios y municipios.
"No nos vamos, nos expandimos", fue la consigna utilizada durante aquella jornada.
Quince años después, otra crisis
La fotografía de este domingo es parecida, pero las circunstancias son diferentes. En 2011, la movilización nació en medio de una crisis económica y financiera que había disparado el desempleo y la precariedad y planteaba reivindicaciones amplias sobre el funcionamiento de la democracia, los partidos, los bancos, los servicios públicos o el acceso a la vivienda.
En 2026, la chispa tiene un nombre mucho más definido: la crisis de vivienda. El movimiento que ha desembocado en la nueva acampada parte además de una organización previa, el Sindicato de Inquilinas, y llega a Sol con objetivos concretos.
Entre ellos, presionar al Gobierno para que el Consejo de Ministros apruebe el próximo martes el denominado por sus promotores 'decreto Maricarmen', una batería de medidas en materia de vivienda.
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La incógnita está en saber hasta dónde llegará esta vez. Por el momento, los acampados mantienen su intención de continuar en Sol y han comenzado a organizar actividades, turnos de limpieza y asambleas para decidir el futuro del campamento. La primera noche ha devuelto al centro de Madrid una fotografía que parecía pertenecer ya a los libros de historia reciente.
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