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Coronavirus Cataluña

Los hosteleros catalanes lanzan huevos contra el palacio de la Generalitat por el cierre de bares y restaurantes

Tensión en la protesta de los hosteleros catalanes esta mañana en Barcelona. Han lanzado huevos a la sede de la Generalitat y los antidisturbios han tenido que contenerles. Creen que el cierre que empieza hoy por los contagios de coronavirus es desproporcionado y que ellos no son el problema.

En resumen

La tensión ha ido aumentando en la manifestación convocada en la plaza Sant Jaume de Barcelona por restauradores y comerciantes para protestar contra el cierre decretado por el gobierno catalán y las restricciones por coronavirus.

En un momento determinado varios de los hosteleros han comenzado a lanzar huevos contra la sede de la Generalitat y la policía ha tenido que intervenir, incluso con fuerzas antidisturbios, para lograr contenerles. Otros, con pitos y bocinas, han decidido marchar por Vía Laietana, una de las principales arterias de la capital.

"No somos culpables"

Según cifra de la Guardia Urbana más de un millar de personas ha acudido para protestar por el cierre y para exigir que no se les responsabilice por el aumento de contagios de coronavirus.

Con una cacerolada y bajo el lema "No somos el problema", la protesta ha sido secundada por entidades como el Gremio de Restauración de Barcelona, Barcelona Oberta, Comertia Retail, las patronales Foment Treball y Pimec y representantes de las principales asociaciones y ejes comerciales de la ciudad.

A las 12 horas, los asistentes se han concentrado ante el Palau de la Generalitat a gritos de "No al cierre" y "No somos culpables" para demostrar su total rechazo a la clausura de bares y restaurantes y a la reducción del aforo en comercios decretado por el ejecutivo catalán ante el aumento de la tasa de contagios de COVID-19.

En peligro cientos de puestos de trabajo

Los manifestantes han alertado que la decisión del ejecutivo catalán destruirá centenares de puestos de trabajo y llevará a la bancarrota a muchas compañías, ya en situación crítica por el parón económico durante el estado de alarma y la mala temporada turística.

A la concentración de la plaza Sant Jaume se han sumado también los trabajadores del ocio nocturno, que permanece cerrado desde el pasado julio.