25 años del 11-S
El 11S, 25 años después: las huellas de un atentado que cambió el mundo
Se cumple un cuarto de siglo de un atentado que marcó un antes y un después en el mundo. Realizamos una radiografía de las consecuencias del terror.

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El 11 de septiembre de 2001 el mundo cambió. Nunca hasta ese momento unos atentados terroristas abrieron una brecha tan profunda entre el antes y el después del escenario geopolítico global. El 'skyline' de Nueva York conocido hasta la fecha se desplomó con el impacto de dos aviones comerciales en las Torres Gemelas.
25 años después siguen sintiéndose los coletazos de dicha barbarie. Si en 2001 George W. Bush clamó venganza en forma de dos desastrosas guerras, Afganistán e Irak, un cuarto de siglo después, Estados Unidos, ahora bajo la tutela de Donald Trump, vuelve a estar inmerso en otro avispero, el de Irán.
La cifra oficial de muertos del 11-S se cerró en 2.996. La mayoría, 2.606, en las Torres Gemelas. El resto de víctimas estuvieron repartidas: 265 en los cuatro aviones secuestrados y 125 en el Pentágono.
En España faltaban 12 minutos para alcanzarse las 15:00 horas cuando un avión impactaba contra el piso 80 de la torre norte del World Trade Center. En Nueva York eran las 8:48 horas de la mañana; amanecía en la 'Gran Manzana' un día soleado que en pocos minutos se tiñó de una espesa nube de polvo que dio lugar a la mañana más negra de su historia reciente. 15 minutos después, un segundo avión chocaba contra la torre sur del WTC. Ni las víctimas, ni quienes informaban de lo que estaba ocurriendo, sabían entonces qué estaba pasando.
Un tercer avión se estrelló contra la fachada oeste del Pentágono y poco después los pasajeros de una cuarta aeronave secuestrada se levantaron contra los terroristas para evitar que el aparato alcanzase su objetivo real. Este avión se estrelló en un campo de Shanksville (Pensilvania).
En sus memorias 'Decision Points', George W. Bush recuerda que mientras volaba en helicóptero desde la base de Andrews hasta la Casa Blanca pensaba que estaba "contemplando un 'Pearl Habor' moderno. Igual que Franklin Roosevelt tuvo que unir a la nación para defender la libertad, sería mi responsabilidad liderar a una nueva generación para proteger a América". Tras el ataque de Hamás a Israel se hizo una comparación parecida, el portavoz del Ejército israelí, Jonathan Conricus advertía de que "este ataque ha sido como el 11S y Pearl Harbor todo en uno".
Afganistán e Irak
Nació ahí la guerra de Estados Unidos contra el terrorismo. Desde la Casa Blanca, Bush avisaba de que el país "no distinguirá entre los terroristas que cometieron estos actos y quienes les amparan". Menos de un mes después, el 7 de octubre, comenzó a bombardearse Afganistán. En diciembre de ese mismo año, Al Qaeda era expulsada. Tras la invasión y los abusos sobre la población civil, el desastre económico causado y las nuevas células terroristas, narco-guerrillas, solo quedó un país devastado que inevitablemente años después volvió a la casilla de salida. 20 años después, los talibanes volvieron a tomar Kabul.
En marzo de 2003, Estados Unidos lideró una intervención, al margen de la comunidad internacional, con el respaldo de España, donde en aquel entonces gobernaba José María Aznar. El objetivo era derrocar al entonces presidente de Irak, Sadam Husein, esgrimiendo pruebas falsas sobre un presunto programa de armas de destrucción masiva.
21 días después del comienzo, Bush dio su "misión por cumplida". El régimen de Husein fue finiquitado, provocando un caos administrativo y de seguridad en medio de la inacción de las fuerzas ocupantes a la hora de proteger instalaciones civiles al margen de las militares y petroleras. Washington ordenó la retirada de tropas del país en 2011 y con su marcha Al Qaeda se regeneró y dio paso al aún más sangriento autodenominado Estado Islámico.
Según el estudio 'Los costes de las guerras', elaborado por el Instituto de Estudios Internacionales Watson de la Universidad de Brown, el coste global de las guerras de Estados Unidos en Afganistán, Irak y Pakistán asciende a 4 billones de dólares. El balance de víctimas actualizado de estos tres conflictos asciende a entre 272.000 y 329.000 muertos.
Joe Kent, exdirector del Centro Nacional de Contraterrorismo de EE. UU., dijo: "Irán no representaba una amenaza inminente para nuestra nación, y es claro que iniciamos esta guerra debido a la presión de Israel y su poderoso lobby estadounidense".
La 'Operación Libertad Iraquí' fue el germen de una etapa próxima en la que los atentados masivos atemorizaron a buena parte del mundo. Primero, bajo la firma de Al Qaeda, que mantuvo una fuerte estructura al menos hasta 2011, cuando empezó a debilitarse por los efectos de la invasión de Afganistán y la lucha antiterrorista. A partir de ese momento, y tras la muerte de Bin Laden, empieza a ocupar su lugar ISIS, una filial creada por Abu Musab al Zarqawi tras la invasión estadounidense de Irak de 2003. En 2014, con ISIS bajo el liderazgo de Abu Bakr al Baghdadi y en el contexto de la guerra de Siria, decide desvincularse de Al Qaeda, para actuar de forma autónoma y más expansiva. En esa expansión está la captación de 'lobos solitarios', individuos en muchos casos nacidos es países occidentales pero atraídos por la ideología yihadista que ven en los ataques con furgonetas y cuchillos una forma de amenazar a Occidente. Estos son los atentados que marcaron los años posteriores al 11-S:
11-M en Madrid
Diez explosiones casi simultáneas en cuatro trenes dejaron la trágica cifra de 191 muertos en Madrid y más de 2.000 heridos el 11 de marzo de 2004. Al Qaeda firmó la matanza, el mayor atentado terrorista en nuestro país. En medio del caos y la tragedia, la confusión fue total hasta que a las 13:41 horas el entonces ministro del Interior, Ángel Acebes, aseguraba en rueda de prensa que el Gobierno "no tiene ninguna duda" de que la autoría era de la banda terrorista ETA.
Previamente, Otegi había asegurado que no pensaba 'ni como hipótesis' que ETA fuera la responsable. Finalmente, se confirmó que detrás de esta catástrofe estaba el terror yihadista.
13-N en París
Viernes 13 de noviembre de 2015. La noche parisina bullía cuando, en una acción perfectamente coordinada, tres comandos de nueve terroristas con armas automáticas y cinturones explosivos asesinaron a bocajarro a 130 personas e hirieron a otras 350.
Dos terroristas se inmolaron en las afueras del Estadio Nacional, donde Francia y Alemania disputaban un amistoso. Menos de media hora después hizo lo mismo un tercer atacante. Poco después, el terror tomó la mítica sala Bataclan, donde tres terroristas abrieron fuego en medio del concierto de la banda estadounidense 'Eagles of Death Metal'.
14-J en Niza
El 14 de julio de 2016 en Niza, 86 personas murieron y 486 resultaron heridas en un atropello masivo en el icónico Paseo de los Ingleses. Fue uno de los peores atentados terroristas de la historia de la Quinta República.
17-A en Barcelona
Han pasado ya 9 años desde aquel 17 de agosto de 2017 en que 16 personas perdieron la vida en La Rambla de Barcelona y el paseo marítimo de Cambrils. La sentencia reconoce a 350 víctimas de los hechos por heridas físicas o daños psicológicos.
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Unos minutos antes de las 17 horas de aquel jueves, Younes Abouyaaqoub, al volante de una furgoneta, subió a la plataforma peatonal de La Rambla conduciendo en zigzag para arrollar a los peatones desde la plaza Catalunya hasta la altura del Liceu, asesinando a 14 personas. Unas horas más tarde, a la una de la madrugada del 18 de agosto, en Cambrils, otros cinco miembros de la célula atropellaron a seis personas, entre ellos una agente de los Mossos d'Esquadra, matando a una mujer.
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