Vivienda
Vivir con los padres pasados los 30 años cambia las dinámicas familiares: "Chocan las necesidades de dos generaciones"
Los expertos hablan del fenómeno del "nido lleno", hogares donde se convive con hijos adultos que no han podido independizarse o que vuelven a la casa familiar.

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Tienen 30 años, son adultos, pero viven con sus padres. Algunos no han podido independizarse "no tenemos ni estabilidad laboral ni pisos asequibles" y otros han vuelto a la casa familiar "me he separado y no he tenido otra opción". Los hogares españoles se están readaptando a esta nueva situación que es cada vez más habitual y donde "las dinámicas familiares cambian porque chocan necesidades de dos generaciones".
Del "nido vacío" al fenómeno del "nido lleno"
En muchas familias se ha pasado del fenómeno del nido vacío, ese hueco que dejan los hijos ya independientes, al nido lleno, hijos ya criados que vuelven a casa. Imaginemos que son "polluelos" que han sido criados para poder volar, pero claro, según nos explica Enric Soler, psicólogo relacional y profesor de la UOC, "para poder volar hacen falta unas condiciones laborales y de acceso a la vivienda que no se están dando". Por eso, esos "polluelos" ya criados o no salen del nido o vuelven a el.
Aumentan los conflictos familiares ya superados
En este tipo de hogares estallan conflictos familiares que se creían superados. Hay padres, apunta Soler que reproducen dinámicas del pasado "mientras estés bajo mi techo vas a tener que cumplir las normas de mi casa, pero claro, los hijos ya no son nenes, son adultos, y es ahí donde se produce el conflicto del nido lleno".
Por su parte, los hijos se sienten tratados como si fuesen adolescentes. "Me preguntan a qué hora vuelvo o con quién voy, si he cenado o no", nos explica Judit, una joven de 32 años que ha tenido que volver al nido familiar "volver con mis padres después de estar independizada, con mis maneras de vivir y volver a atrás es complicado".
Para los expertos, tanto padres como hijos, viven esto como "una regresión". Los padres ven como "un hijo no puede conseguir volar" y los hijos sienten frustrados porque no logran emanciparse y se sienten excesivamente controlados.
Emancipación tardía
Los jóvenes españoles se emancipan como media a los 30 años, casi 4 años después que la media europea que se sitúa a los 26. Una emancipación tardía provocada por la precariedad laboral y los precios de la vivienda. Jóvenes que tienen problemas para encontrar un nido propio y otros que vuelven a repoblar unas casas, unos nidos, que ya estaban vacíos.
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