El Banco de España teme que la necesaria consolidación fiscal española atraviese en 2019 "otro año más en barbecho", con una reducción de tan sólo dos décimas porcentuales del déficit público respecto de 2018, para quedar en la "nada despreciable" cifra del 2,5 %.

Durante la presentación este miércoles del informe trimestral del supervisor bancario, su director general de Economía y Estadística, Óscar Arce, ha explicado que sus previsiones de déficit para este año han sido elevadas en una décima con respecto a lo pronosticado en diciembre pasado.

Esa revisión al alza se debe a las medidas aprobadas por reales decretos en los bautizados como "viernes sociales" del Gobierno de Pedro Sánchez y, principalmente, a que el PIB nominal va a crecer tres décimas menos de lo previsto, debido a la previsible contención de la inflación.

Respecto a las medidas aprobadas en los "viernes sociales" -entre las que ha citado la extensión del subsidio de desempleo a mayores de 52 años, la exención del IRPF en las prestaciones por maternidad y la ampliación de los permisos de paternidad-, Arce ha dicho que individualmente consideradas tienen un efecto económico "muy limitado".

Por contra, ayudarán a contener el déficit el aumento de las bases máximas de cotización (que no se tuvieron en cuenta en las anteriores previsiones del Banco de España) y los datos de recaudación fiscal de finales de 2018, que están siendo mejores de lo esperado.

En cualquier caso, el Banco de España espera que la reducción del déficit se intensifique en los próximos dos años, hasta quedar en el 1,8 % en 2021. Para Arce, reducir sólo dos décimas el déficit en 2019, "siendo uno de los más altos de la zona euro", deja a los responsables del Banco de España "un pelín insatisfechos", ya que situarlo en el 2,5 %, con un crecimiento económico previsto del 2,2 %, supone "una política fiscal adoptaría un tono claramente expansiva y procíclica" puesto que "introduce un estímulo en un momento que ya de por sí es bastante favorable".

"La consolidación fiscal ha de ser una prioridad que cualquier Gobierno tiene que tomar como suya", ha dicho Arce, que no oculta su inquietud al respecto. Arce considera que "debe desplegarse una estrategia de consolidación fiscal" decidida también para llevar la deuda a "cotas más manejables".