Solidaridad

El Sporting Burgo de Culleredo anima a particulares y empresas para que compren ropa deportiva a los niños más necesitados

El Sporting Burgo de Culleredo, A Coruña, ha puesto en marcha una iniciativa para que ningún niño de sus categorías inferiores se quede sin practicar deporte.

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El Sporting Burgo de Culleredo acaba de realizar un llamamiento a personas particulares y empresas para que donen ropa deportiva relacionada con el fútbol y, así, cubrir las necesidades de sus categorías inferiores, de manera que ningún pequeño se quede sin hacer deporte debido a la mala situación económica que pueda estar pasando su familia por culpa de la pandemia.

La directiva que preside Arturo Otero ha detectado en los últimos meses que muchos están pasando penurias debido a la Covid-19, con familias en las que ambos progenitores están en ERTE o en paro, o propietarios de negocios que han tenido que cerrar. “Los niños no tienen por qué sufrir esa situación, y desde el club queremos ayudarles, en la medida de nuestras posibilidades”, explica Otero.

En el Sporting Burgo entrenan unos 300 chavales de distintas edades que ven como, al crecer tan rápido, su equipación se les queda pequeña en pocos meses y con muy poco uso. “Antes de tirarlas, que nos las traigan”, pide el presidente.

Muchos padres nos están donando trajes y botas de sus hijos, y algunos comercios nos ceden sus stocks”, agradece Otero, que lleva 45 años en la presidencia de este modesto club coruñés...

Algunos entrenadores compran botas a los niños

Uno de esos negocios es Deportes Rayman, con sede en Culleredo, que acaba de efectuar una donación de botas de fútbol que se le habían quedado descatalogadas. “Los niños se merecen todo, y mientras esté en mi mano, podrán seguir entrenando”, afirma José Ramón Gestal, propietario del establecimiento.

Explica que, en ocasiones, incluso los propios entrenadores van a su tienda a comprar botas para los niños más desfavorecidos. “Ellos no me lo dicen, pero yo me doy cuenta de cuándo esas botas son para regalar a quién las necesita, y se las dejo más baratas”, confiesa Gestal.

Desde el club insisten en llevar esta situación con la mayor discreción posible, para salvaguardar la intimidad de las familias. “Hacemos las donaciones de ropa y calzado en privado, fuera de hora y lejos de estas instalaciones” nos dice Otero, a pie de césped del campo de A Lavandeira, donde entrenan sus equipos. “No queremos que nadie más que nosotros sepa qué familias no tienen recursos”, para evitar comentarios que puedan afectar a los propios niños.

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