Benzema se abraza con James

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Getafe 1-5 Real Madrid

LaLiga, a punto

En época de cambio, lo viejo no termina de morir y lo nuevo no termina de nacer. Lo sabe el Getafe, que con Esnáider recién llegado se recreó en los mismos debes que acumuló con Escribá. Y lo aprovechó el Madrid, que vigilará este domingo al Barça a un punto de distancia.

Por @MarioCortegana

Los mismos que se empeñaron en intentar convencer al prójimo de que la remontada al Wolfsburgo fue un juego de niños le pondrán a lo del Coliseum otras mil y una pegas, esta vez no sin razón. Porque, aunque cabía esperar otro partido por aquello de que el Getafe se está jugando la vida y el Madrid un sueño difícil, ahora a un punto con un partido más, todo fue mucho más lógico y obvio que eso, casi matemáticas: el millonario candidato a LaLiga y semifinalista de Champions barrió al colista, un equipo sin fútbol y, mucho peor y más preocupante, sin alma.

Lo cierto es que los jugadores del Getafe alimentaron la mofa que les señala como filial del Madrid. No les fue de gran ayuda su nuevo entrenador, que dibujó un planteamiento generoso en distancias entre líneas y jugadores, un esquema a gusto del consumidor, un Real Madrid siempre con tendencias contragolpistas. Tampoco les beneficiaron las numerosas y significativas ausencias, por obligación en su caso y por elección en el contrario: esas cosas que tiene el dinero. Y encima, en el 7', se rompió Pereira.

Al partido le faltó aroma de encerrona desde el principio: no olió el Coliseum a callejón sin salida y sí a balneario. El Madrid aprovechó para recuperar, descansar y disfrutar; sólo faltó la foto posturil en pleno césped: "Aquí, de sabadeo con los colegas". Después de varias intentonas, en el 28' y gracias a una gran asistencia de James, hizo el primero Benzema, el primer francés que llega a 22 goles en una temporada en LaLiga: las penas, con goles, son menos penas.

Abierto el marcador, el misterio que le quedaba a la tarde era el de adivinar cuánto castigaría el Madrid las carencias del Getafe. Justo después de un penalti no pitado a Cristiano, en el 40', una pared de Isco con Benzema acabó en el 0-2, el marcador que aguantó hasta el descanso y que amplió en el 50' Bale, delante de Guaita gracias al brillante francés: 0-3. Del otro lado, 70 minutos tardó el Getafe en llamar con peligro a la puerta de Keylor, seguramente motivado por la visita, sin duda aburrido o pensando en qué cenar esta noche.

No hizo saltar las alarmas el tiro de Buendía, pero sí sirvió para que su equipo fuera entonándose. Así, mientras el Madrid andaba calibrando el volumen de la goleada, el Getafe rescató algo de gallardía. Pudo hacer el de la honra en una cesión que Keylor tapó ante Sarabia en el 76', pero hubo que esperar hasta 84', cuando el segundo puso la pelota donde no puede llegar ni el primero: 1-3.

Como si el gol les hubiera enfadado, los blancos dejaron caer el peso de su calidad sobre los azulones. En el 88', James hizo un golazo propio de jornalero del área para el 1-4. La asistencia fue de Lucas, que encara cada partido como se descuartiza a un cerdo: aprovechando todo. En el 92', Cristiano justificó la cuestionable suma de minutos a su desgaste físico para cerrar la manita, regalo de Jesé mediante: 1-5.

El Madrid, camino de asentarse en lo superior y lo extraordinario, le recordó al Getafe que el dolor es el precio a pagar por ser humano. Los de Esnáider se sintieron tan abrumados que apenas les dio para disimular. Y los de Zidane, mientras, manita y a seguir: LaLiga, a punto.

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