El jugador de Brasil Bruno Fernandes asesinó a su exnovia y ocultó su cádaver, siendo condenado a 22 años de cárcel. Apenas hace un mes que conseguía el régimen semiabierto y ahora ha recibido una propuesta para su vuelta al mundo del fútbol.

El presidente del Poços de Caldas FC ha dado la noticia ante los medios brasileños. El futbolista de 34 años, que se vio beneficiado por una decisión judicial el pasado mes de julio, formará parte del club la próxima temporada, aunque afirmó que el contrato todavía no ha sido firmado, lo que podría ocurrir el día de su presentación.

A pesar del anuncio del club, el jugador todavía necesita una autorización de la justicia para poder desplazarse a la localidad de Poços de Caldas. "Probablemente la semana que viene empiece a entrenar. Solo necesita algunas autorizaciones, algunas cosas que necesitan ser vistas, pero ya ha sido contratado por el club", agregó el presidente del Poços de Caldas FC.

Según explicó la abogada del jugador, Mariana Migliorini, a globoesporte, el objetivo de la defensa es que Bruno continúe viviendo en Varginha, pero obtenga una autorización especial para entrenar en Poços de Caldas.

El guardameta fue detenido en 2010 y condenado en 2013 por el asesinato de la modelo Eliza Samúdio, con quien tuvo un hijo. Samúdio, de 25 años y quien reclamaba del futbolista el pago de una pensión para su hijo, desapareció en 2010 y fue considerada muerta, aunque su cuerpo nunca fue encontrado, en un caso que conmocionó a Brasil.

El jugador llegó a ser absuelto por una decisión cautelar del Tribunal Supremo de Brasil y en 2017 volvió a jugar a fútbol con el Boa Esporte, club de la ciudad de Varginha, en el estado de Minas Gerais. La medida, sin embargo, fue derogada ese mismo año y Bruno se entregó a las autoridades de la localidad de Varginha, donde fue detenido nuevamente.