El base de 34 años pasó por ocho equipos diferentes de la NBA a lo largo de diez temporadas y 548 partidos. Desde los Minnesota Timberwolves, pasando por Portland, los Phoenix Suns, Boston, Los Ángeles, Oklahoma, Toronto y finalizando en Cleveland.

Sin embargo, pese a su larga trayectoria por la mejor liga de baloncesto del mundo, su rendimiento dejó mucho que desear hasta que sus actos fuera de la pista resultaron más relevantes que sus acciones con el balón: tiroteos, detenciones por tráfico de drogas y armas, intentos de suicidio, violencia machista, excesos de velocidad al volante...

Finalmente, fue detenido en la madrugada del 11 de junio de 2017 después de que las autoridades le pidieran que detuviera su vehículo. En el momento del registro encontraron tres pistolas, una ametralladora, cargadores, munición y un chaleco antibalas.

El jugador declaró que tenía licencia para dicha posesión de armas. Sin embargo, se encontraba en New York, donde la licencia no valía, pues solo tenía vigencia en Florida.

Los delitos de los que se acusaba al jugador suponían una condena de hasta 15 años de prisión, pero finalmente el juez ha decidido que sean tres años y medio, a lo que el jugador contestó desesperado y con lágrimas: "Por favor, no me saquen de la sociedad en este momento. Tengo 34 años, puedo ir a jugar a China y cuidar de mi familia. Estoy esperando a mi hija".