Cuatro años después, Ferit ha cambiado mucho y la pequeña Duru se ha convertido en una de sus grandes debilidades. La niña, además, es el vivo retrato de su madre.
Al ritmo de Kara Sevda, Tesko ha puesto la banda sonora a la felicidad de Seyran y Ferit mientras ambos recordaban todo lo que han luchado por estar juntos.