Capítulo 64
İfakat se quita la máscara: admite que ya no puede controlar nada y advierte a Suna del futuro de la mansión
Suna acude a İfakat buscando un plan para no perderlo todo, pero se encuentra con una verdad devastadora: su antigua aliada está derrotada. Sin embargo, su última advertencia puede cambiarlo todo.

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Suna ha entrado en la habitación de Ifakat completamente alterada, incapaz de contener la angustia. Necesitaba hablar con alguien y solo pensó en ella. Ifakat, al verla tan nerviosa, ha supuesto que se trataba de algo más grave que la inminente boda de Hattuc. Y no se equivocaba.
Suna le ha confesado que Kaya quiere divorciarse. Una noticia que la ha dejado sin consuelo. Ifakat, sorprendida, le ha recordado que era ella misma quien quería separarse hace no mucho tiempo. Pero Suna ha explicado que todo ha cambiado: Kaya ha llegado decidido, asegurando que quiere formar una familia, aunque eso signifique dejarla atrás.
La joven se ha derrumbado al imaginar que su marido pueda divorciarse, casarse con otra mujer y llevarla a vivir a la mansión. “No quiero irme de esta casa. Quiero ser la segunda señora de esta casa después de mi tía”, ha confesado, dejando ver su preocupación.
Ifakat le ha dejado claro que, ahora mismo, ella no tiene poder para ayudar a nadie. La llegada de Hattuc lo ha cambiado todo y su influencia dentro de la mansión ha caído en picado. “Estoy completamente sola. No puedo arriesgar nada para hacerte señora de esta casa”, le ha dicho.
Suna, desesperada, ha pedido un consejo. No sabe qué hacer, no quiere perder la mansión ni su lugar en la familia Korhan. Ifakat ha sido tajante: si quiere tener alguna oportunidad, no puede divorciarse de Kaya. Lo necesita. Pero también le ha recordado algo que ha dejado a Suna aún más inquieta: mientras su tía siga viva, deberá estar a sus órdenes.
Ifakat se ha marchado dejando a Suna allí, temblando y sin saber qué camino elegir. Lo que está en juego no es solo su matrimonio, es su lugar en la mansión Korhan.
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