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Taimado y siempre dispuesto a ocultar sus verdaderas intenciones, conspira para seguir batallando contra los musulmanes y hacerse con más tierras. Como no puede hacer cambiar la voluntad del Rey, se hace indispensable para Pelayo. Le manipula y se convierte en una perversa figura paterna para el primogénito a la espera de sacar su recompensa.