Quinto proyecta la imagen del perfecto pater familias: firme, hombre de Roma y con grandes valores. Pero Quinto esconde mucho más. Es capaz de cualquier cosa para conservar y hacer mayor su posición de poder. No titubea en traicionar a sus antiguos aliados, y en declarar una guerra artera y cruel hacia sus nuevos enemigos. Ahora, entre ellos, Galba. El hombre al que desea ver sufrir y suplicar por su vida.