En el próximo capítulo…

Don Ignacio se teme lo peor, presiente que puedan despedirlo. Urrutia entrega a Encarnación una carta de Pablo. Marcela se sorprende al ver al alcalde muy trajeado y éste le confiesa que tiene una cita y, aunque puede que salga escaldado, se ha arreglado para la ocasión. Mauricio se presenta en La Casona e invita a Manuela a almorzar, pero el ama de llaves, con mucho tiento, le hace ver que confunde sus sentimientos y no puede haber nada entre ellos.

Carolina comparte la carta de Pablo, pero ninguna aprecia en ella, lo que la menor barrunta; Pablo está pasándolo mal. Le han robado el paquete y se intuye mucha tristeza entre líneas. Marta decide citarse con Adolfo, pero esta vez, sin encargos. Parece dispuesta a no refrenar sus impulsos, Adolfo la mira intensamente y decide hablar con sinceridad, están a punto de besarse.

La Marquesa se indigna por el interrogatorio de sus hijos, pero termina por aclararles que su marido le dejo un dinero y ha decidido invertirlo en esas tierras para diversificar el patrimonio. Antoñita le informa que Raimundo ha regresado y la Marquesa, muy molesta, le exige que Francisca no se entere bajo ningún concepto.

Raimundo abraza a Matías y les cuenta las vueltas que ha dado buscando a su mujer. Celebra encontrarles juntos y dichosos. Ambos disimulan sus desavenencias. Mauricio cuenta a Marcela el plantón que le han dado y Marcela la llegada de Raimundo. Ambos coinciden en lo extraño que resulta la desaparición de Francisca.

Matías se cita con Alicia y se disculpa, siente que no está siendo honrado con su mujer, pero la joven le persuade de que lo mejor es vivir el presente y terminan dejándose llevar por la pasión. Dolores informa a Marcela que en el pueblo corre el rumor de que Matías se entiende con Alicia.