El miedo a que el loco de Sinan vuelva a colarse en la habitación de Seyran ha roto todas las barreras. Ferit, consciente de que no puede protegerla a distancia, ha suplicado a su exmujer que regrese a la mansión Korhan.
Los Kantarci no han dejado nada al azar: han abierto la cartera para romper las cámaras de seguridad del hospital y asegurar que no queden pruebas ni testigos.