Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad

El dueño del pazo de Espíritu Santo decide poner fin a su aventura con Renata y le advierte que le hará la vida imposible si no evita que su bebé nazca.

Durante la homilía de Don Castor a los vecinos de Punta do Bico, Renata y Gustavo recuerdan sus fogosos encuentros.