Cuando descubrió la intención de Julián de huir con Matilde y abandonar a Lourdes del Castillo, denunció a su hermano por rojo, algo que Azevedo nunca le perdonó. Para Santiago, fue un acto motivado por un sentimiento de protección a la familia, ya que la poderosa familia de Lourdes del Castillo, al ver repudiada a su hija, habrían tomado represalias contra los García Aguilar. Tras el exilio de Azevedo, Santiago se acabó casando con Lourdes, de la que nunca llegó a estar enamorado y que le dejó viudo hace dos años. Gracias al matrimonio, a Santiago nunca le faltó de nada, pero tras la muerte de su mujer, su incapacidad para llevar los negocios y la tendencia al vicio dieron un giro a su estabilidad.

Cuando Santiago se entera del regreso de Azevedo y su posterior detención, decide retomar el contacto con su hermano, aunque sabe que no va a ser fácil conseguir su perdón. Detrás de su intención conciliadora, esconde intereses menos loables... y un gran secreto respecto a Lourdes y el paradero de la fortuna de su esposa.