El Hombre de Negro nos ha traído en su arte a lo bestia las diferentes perspectivas que pueden tomar los cristales, según el punto de vista desde el que lo miremos.
A pesar de que el burgalés es un hombre casado, ni lleva el anillo de compromiso ni ha logrado recordar en qué dedo se lo colocó su anillo de compromiso, por lo que ha terminado… ¡volando!