Vive en zonas de baja salinidad, como las desembocaduras de los ríos, y afecta principalmente a personas con bajas defensas, problemas hepáticos o diabetes.
El 22% de los trabajadores se sitúan en el entorno del salario mínimo. El SMI ha crecido imparable en los últimos ocho años, pero no ha animado a subir al resto de los sueldos.