Publicidad

Antena 3» Programas» Ahora Caigo» Momentos

Mejores momentos | 4 de marzo

¡Con una silla en la trampilla! Así espera Largo a ser elegido en su sexto ‘¡Ahora caigo!’

Lleva en el plató incluso más programas que Ángel, el concursante de la trampilla central.

Quizá impone mucho respeto, o es simplemente que tiene mala suerte, pero Largo lleva seis programas consecutivos en ‘¡Ahora caigo!’ y no le han elegido todavía. Ante tanta espera, ha sorprendido a todos apareciendo con una silla y un libro en su trampilla.

“Lo siguiente, un batín”, le ha dicho Arturo Valls, bromeando con la situación. La justificación que ha dado Largo para aparecer así ha sido que, visto lo visto, por lo menos aprovecha el tiempo leyendo. Y es que Ángel sigue sin estar dispuesto a elegirle como oponente.

¡Vuelve a verlo aquí!

Además, en este programa hemos visto como precisamente Ángel daba el relevo en la trampilla central. En su sexto programa de ‘¡Ahora caigo!’, ha quedado eliminado por otra concursante, Sara

¡Despedimos a Ángel en su sexto programa! Un rapero le deja eliminado en ‘¡Ahora caigo!’

Publicidad

El juez de la Audiencia Nacional que instruye el 'caso Leire Díez', Santiago Pedraz, ha citado a Mercedes González el próximo 16 de julio

La cúpula de la Guardia Civil, imputada por el caso Leire Díez: el juez cita a Mercedes González y al DAO el 16 de julio

La investigación trata de esclarecer si existieron maniobras para interferir en investigaciones judiciales y favorecer a personas vinculadas a distintos procedimientos,

Se trató de un error inocente y ya ha contactado con la policía para devolver la obra de arte

Recoge un cuadro abandonado en una calle de Sevilla y acaba hallando un Sorolla valorado en hasta 130.000 euros

Lo que parecía un cuadro más abandonado junto a un contenedor terminó convirtiéndose en un hallazgo insólito. Andrés, un turista murciano que visitaba Sevilla, recogió el lienzo porque le llamó la atención su marco. Horas después, una consulta a la inteligencia artificial y la confirmación de una sala de subastas revelaron que podía tratarse de una obra auténtica de Joaquín Sorolla. Poco después descubrió que, además, el cuadro había sido robado.