Medio ambiente
Un voluntario gallego ha dedicado cinco años a retirar los plásticos de las rocas de 30 kilómetros de costa
Pablo Casal se propuso en 2021 peinar una zona que se suele pasar por alto en las campañas de limpieza de playas, y en este tiempo ha conseguido dejar saneada parte de la costa pontevedresa, entre Baiona y A Guarda

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El gallego Pablo Casal lleva el amor por el medioambiente y la naturaleza en la sangre. Lo tiene claro: "Es mi forma de ver el mundo y de estar en él". Por este motivo, después de varios años trabajando en la limpieza de los ríos de la localidad pontevedresa de Gondomar, donde reside, decidió "cambiar el chip", y organizarse para aportar su granito de arena al saneamiento de la costa de la zona.
Fue en el año 2021, tras la pandemia de COVID, cuando dio ese salto: "Cogí la COVID, por lo que tenía que estar solo en un lugar ventilado, y decidí optar por la costa. A partir de ahí, me marqué un plan para ir organizando la limpieza de las rocas, que es siempre la parte más olvidada".
El libro de un amigo: su gran guía
Para diseñar ese plan se guio de un libro escrito y diseñado por un amigo, en el que, siguiendo la sabiduría marinera, se detallan las distintas zonas rocosas y sus nombres. Y decidió que iría, poco a poco, limpiando desde Baiona hasta Gondomar: "Por carretera son unos 30 o 31 kilómetros, pero yendo por la costa la distancia varía mucho, porque no vas en línea recta, sino haciendo zigzags para abarcar todo el ancho de costa, y la propia orografía va variando mucho, así que al final son más kilómetros".
"Si un día te planteas limpiar 100 o 200 metros, al final se multiplica, porque hay que ir roca arriba, roca abajo… ya ves, empecé en abril de 2021 y acabé hace unos días".
Un duro trabajo que hizo prácticamente solo
Fue un largo y duro trabajo que tuvo que asumir prácticamente sin ayuda: "Nunca pensé que lo iba a hacer solo, pero la verdad es que intenté movilizar a voluntarios a través de llamamientos en las redes sociales y no lo conseguí, no hubo manera. Así que tuve que hacerlo solo, con la ayuda de tres o cuatro amigos alguna vez".
Preguntado por como se siente tras su gran esfuerzo lo tiene claro: "Satisfecho". Para Casal, "la verdad es que es una satisfacción haberlo hecho. Es un trabajo duro si te lo planteas en serio. No es como limpiar la playa en zona de arena que es fácil. En las rocas hay que ir una a una, revisar una y otra vez… vas a por una cosa y al final, vuelves con cuatro de esa misma roca". Además, tiene claro que lo volvería hacer, lo siente como obligación ante su forma de ver y sentir el mundo.
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