JUICIO POR LA MUERTE DE SARA

JUICIO POR LA MUERTE DE SARA

Un tío de Sara, en el juicio: "Antes de que Davinia empezar a salir con Roberto, no tenía hematomas"

Un tío de Sara, la niña de cuatro años asesinada en Valladolid hace dos años, cuenta que en un primer momento pensaba que los golpes que presentaba la niña podían ser accidentales pero que todo cambió cuando se encontró al acusado asistiendo a la niña y al preguntar por lo que había pasado "Roberto dijo a Sara: a que ha sido con una mesita, y ella asintió con la cabeza".

Antena 3 Noticias
  Madrid | 02/05/2019

La aparición de moratones y lesiones en el cuerpo de Sara, la niña de 4 años fallecida brutalmente el 3 de agosto de 2017 en Valladolid a causa de una paliza, con violación incluida, fue una constante a partir de la que la madre, Davinia M.G, comenzara una nueva relación de pareja con el también coacusado Roberto H.H, tal y como ha advertido Pedro M.G, uno de los cuatro hermanos de la progenitora.

"¡Antes de que Davinia empezara a salir con Roberto, Sara no tenía hematomas!", es la frase lapidaria que el testigo ha pronunciado en el quinto día del juicio con jurado que la Audiencia de Valladolid celebra contra la madre biológica de Sara y el entonces novio de ella, quienes se exponen a una condena de prisión permanente revisable como presuntos responsables del asesinato de la pequeña, la primera por dejación de la función de protección inherente a toda madre y el segundo como autor material del crimen.

El testigo, muy nervioso a lo largo de su declaración, ha explicado que en ningún momento llegó a pensar que las distintas lesiones que Sara empezó a padecer a partir del inicio de dicha relación sentimental entre Davinia y Roberto pudieran tener su origen en las agresiones de un adulto y, por contra, creyó que pudieran ser accidentales o bien fruto de peleas entre la víctima y su hermana mayor, Andrea, de 12 años, como así le decían los acusados.

Por eso, Pedro ha apuntado que en principio no sospechó nada raro cuando el 11 de julio la niña fue atendida de la hinchazón que presentaba en los labios y de numerosos hematomas en el cuerpo, lo que desencadenó el protocolo de malos tratos, ni cuando el 16 de julio llevó él mismo en persona a su sobrina al centro de salud de Iscar y luego al Hospital Campo Grande por dolores en el dedo pulgar de la mano derecha, lesión producida, según Davinia, al pillarse con una puerta.

Sin embargo, la situación cambió cuando ya el 28 de julio Pedro, vecino de Pedrajas, se acercó a casa de su hermana en Valladolid y se encontró a la pequeña con un fortísimo "golpetazo" en la sien que Roberto atribuyó a un golpe accidental. "Roberto dijo a Sara: a que ha sido con una mesita, y ella asintió con la cabeza", recuerda el tío de la niña, quien añade que mientras tanto su otra sobrina, Andrea, asistía "callada" a tal escena.

La sorpresa de Pedro se produjo en ese mismo instante cuando Roberto trató de dar un giro radical a la conversación. "¡Cambio enseguida de tema y salió con que había que dar una mano de pintura a la casa, algo que a mí me pareció un sin sentido abismal, algo inexplicable cuando la niña se encontraba como se encontraba!", critica el tío de Sara, que entonces sostuvo una agria discusión con el acusado.

Pedro abandonó el domicilio indignado y al poco tiempo volvió con otra hermana y tía de la niña, Rosana, si bien entonces ambos no pudieron entrar en el piso porque nadie les abrió, y ello a pesar de que durante muchas horas estuvieron llamando a la puerta. De ahí que, finalmente denunciaran la situación a los Servicios Sociales y a la Policía Nacional.

Pero el testigo, además de advertir la coincidencia de la aparición de lesiones en Sara con el inicio del noviazgo de poco más de mes y medio de Davinia con Roberto, también ha reprochado a su propia hermana las continuas trabas para que la pequeña fuera vista por los médicos, "ya que sabía que los Servicios Sociales andaban detrás y tenía miedo a que le quitaran a sus hijas". De hecho, ha recordado que fue él quien, ante la negativa de Davinia, tuvo que llevar a la niña el 16 de julio a recibir asistencia por la lesión de un pulgar y que el aludido día 28 de julio, a raíz del fuerte golpe sufrido en la sien, su hermana también se mostró contraria a que la niña recibiera asistencia sanitaria.

Sorprendidos por el estado de la niña

La vista oral ha contado igualmente, entre otros testigos, con el testimonio de la enfermera que el día 2 de agosto de 2017, víspera de la muerte de Sara, formaba parte del operativo del 112 que acudió al domicilio familiar tras recibir una llamada de Roberto alertando de la parada cardiorespiratoria en la que se encontraba Sara.

A preguntas de la fiscal sobre si al llegar les llamó algo la atención, la enfermera Cristina R. ha respondido con un gráfico "¡por supuesto!", en referencia a la "cara morada, hasta los ojos, que presentaba Sara y, mucho más, algunas uñas levantadas y ensangrentadas" que la testigo, como así ha reconocido, no recuerda hoy si eran de la manos, los pies o de ambas extremidades.

La trabajadora del 112 preguntó extrañada a Roberto y éste les dijo entonces que se había levantado y que al acudir a la habitación de la niña se la había encontrado inconsciente. También explicó que el morado de la cara tenía relación un fuerte golpe en la sien que se había dado días antes con una mesita.

Las tareas de reanimación 'in situ' de la pequeña se prolongaron durante casi una hora, antes de estabilizarla y poder trasladarla de urgencia al hospital. "Como todo nos parecía muy raro y no entendíamos cómo la niña podía encontrarse en tal estado, optamos por llamar a la Policía Nacional", ha justificado Cristina R, quien recuerda también que Davinia apareció en el piso, ya que se encontraba fuera trabajando, y "muy fría" atribuyó la lesión al episodio de la mesita y añadió que ya la estaban tratando.

En la misma línea, el primer policía, en este caso un municipal, que llegó al piso tras los efectivos del 112 ha coincidido con la anterior testigo en el estado inusual que tenía la paciente, "con el cuello y los dos lados de la cabeza amoratados y las uñas levantadas", sin que tampoco pudiera precisar ahora si se trataba de las de las manos, los pies o de ambas, aunque sí recuerda que Roberto alegó que estas últimas lesiones se las podía haber ocasionado él accidentalmente al trasladar a la pequeña desde su habitación hasta el salón tras hallarla inconsciente.

También recuerda que al llegar Davinia al piso, aún con el uniforme de militar puesto, "hizo una recriminación a Roberto", aunque no llegó a escuchar el contenido.

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