Prótesis

La nueva vida de Alberto, que nació sin brazos, gracias a una prótesis bioeléctrica

Gracias a una una prótesis bioeléctrica, Alberto, que nació sin brazos, puede realizar algunas de las tareas básicas del día a día.

Alberto Pérez Pensado, vecino de Coristanco (A Coruña)

Alberto Pérez Pensado, vecino de Coristanco (A Coruña)Antena 3 Noticias

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Alberto Pérez Pensado tiene 38 años y una nueva vida. Este vecino de Coristanco (A Coruña) nació sin brazos y con un fémur más corto que otro. Desconoce las causas, aunque siempre han creído que se debió a un efecto secundario de la medicación que tomaba su madre durante el embarazo. Sea cual sea el motivo, las dificultades han sido una constante en su día a día a pesar de las prótesis que le ayudaban a manejarse.

En 2005 le implantaron unas prótesis nuevas, más modernas. Pasó de tener una especie de garfios o pinzas para manejarse mínimamente, o escribir, a tener unas prótesis que le permitían realizar cuestiones de aseo personal. Ganó independencia y autonomía.

Hace tres semanas, Alberto recibió una nueva oportunidad. Pasó de tener unas manos que solo le permitían abrir, cerrar y girar a tener un brazo casi biónico en su extremidad derecha que le permite realizar tareas tan básicas, y a la vez tan deseadas, como coger cosas pequeñas del suelo, llevar la bolsa de la compra o teclear en su teléfono móvil.

"Es una prótesis bioeléctrica, como las que tenía, pero de nueva generación. No es un brazo biónico, porque a mi nunca me podrían poner uno: eso se implanta a través de intervención quirúrgica, pero en mi caso, al haber nacido sin brazos, faltan nervios, ligamentos, tendones... Sería imposible", relata.

Su nuevo brazo está fabricado en titanio y recubierto en carbono. En color negro, no solo abre y cierra los dedos, sino que los mueve de manera independiente gracias a unos sensores conectados a una batería interna incorporada en la prótesis. "Los sensores captan el impulso de los músculos y realizan el movimiento deseado automáticamente", explica.

Por el momento, le basta con llevar esta nueva tecnología en el brazo derecho. En la extremidad izquierda, que usa de apoyo, mantiene la prótesis anterior. "Es un cambio enorme. Antes estaba muy limitado en mis movimientos", dice, pero reconoce que ahora está "en proceso de aprendizaje y adaptación. Tengo que acostumbrarme a determinados movimientos que antes no podía hacer y que ahora estoy descubriendo".

Y en este proceso destaca sus principales retos más inmediatos: "Tengo que aprender a ir al baño y a vestirme y desnudarme solo", señala mientras asegura que no se marca objetivos, excepto uno: "Estudiar y aprobar la oposición a conserje en mi Ayuntamiento". Y un sueño: poder conducir algún día.

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