Miles de personas procedentes del medio rural de toda España se han reunido en Madrid para denunciar las desigualdades y los impedimentos existentes en el trabajo del campo.

La mayoría de los protestantes eran cazadores y pescadores, unidos contra la suspensión cautelar de la caza acordada por la Sala del Contencioso Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León. La prohibición fue acordada tras la petición de Pacma. Los cazadores afirman que la caza "es una actividad que da de comer a muchos pueblos".

Los manifestantes han pedido una serie de medidas para mejorar la situación del medio rural, un entorno que, según afirman, "es el gran olvidado". Entre otros asuntos, piden la mejora de la comunicación e Internet en los pueblos y un mayor reconocimiento.

Han pedido, además, protección ante los productos extranjeros que entran en el país con controles distintos a los productos nacionales, unos precios justos y medidas para evitar la despoblación.

Además, demandan más ayudas para los jóvenes, que sólo poseen el 8% de las tierras y no pueden permanecer en el pueblo.