Guerra Ucrania y Rusia

Héctor y Paulo, tras volver a Lugo desde Polonia en coche: "Repetiríamos este viaje si nos lo pudiéramos permitir"

Héctor y Paulo emprendieron un viaje de 7.200 kilómetros desde Lugo hasta Polonia para traer a España a varios ucranianos ante la invasión rusa.

Héctor y Paulo, tras volver a Lugo desde Polonia en coche

Antena 3 Galicia Héctor y Paulo, tras volver a Lugo desde Polonia en coche

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Ni el cansancio de haber conducido 7.200 kilómetros, ni el miedo de sentir la guerra al otro lado de la frontera, ni siquiera las multas, y han sido varias, desdibujan la sonrisa de Héctor y Paulo hoy. Estos dos vecinos de Castroverde, en Lugo, decidieron viajar hasta Polonia el lunes para traer a España a varios ucranianos.

Alrededor de las 15:00 horas de este sábado llegaban a su pueblo con nueve personas, tres de ellas niños y un joven de 16 años que viajaba solo, y con la satisfacción de haber logrado su objetivo.

El pasado lunes, mientras veía las noticias, Héctor Pérez se conmovió con las imágenes de una niña que fallecía en un hospital ucraniano ante la mirada de su madre. En ese momento tuvo claro que necesitaba ayudar. Llamó a Paulo Ribeiro y le propuso ir a la frontera de Polonia para traer en sus vehículos al mayor número de personas posibles. Al principio, Paulo le colgó el teléfono diciendo "¡estás loco!", pero un rato después le devolvió la llamada y salieron de Castroverde "con lo puesto".

Ucranianos en Lugo tras llegar desde Polonia
Ucranianos en Lugo tras llegar desde Polonia | Antena 3 Galicia

Han sido seis días de viaje, 7.200 kilómetros, y una experiencia que ninguno de ellos olvidará: "volveríamos a ir si nos lo pudiéramos permitir", aseguran. Y eso que sintieron miedo "al entrar en Melica -cuenta Héctor- se me erizó la piel al pensar que muy cerca estaban bombardeando, pero una vez allí, el miedo desapareció".

Nueve ucranianos se reúnen en España con sus familias

"La gente pasaba caminando a Polonia desorientada y asustada", asegura Héctor. Pasaron la primera noche en un hotel de Melica. Al día siguiente, les llamó una mujer ucraniana que vive en Madrid. "Nos contó que seis miembros de su familia viajaban en un coche que se había averiado y nos pidió si los podíamos recoger en la ubicación que nos envió", explican. Así lo hicieron.

Al poco tiempo, otra ucraniana residente en la capital española les preguntó si podían recoger en Varsovia a dos familiares: una mujer y su hijo. Y finalmente, a través de un grupo de WhatsApp, les pidieron que recogieran a Sergio, un chico de 16 años que viajaba solo a A Coruña, donde trabaja su madre. Y así, con todas las plazas cubiertas y con ayuda del traductor del móvil, el jueves por la noche emprendieron la vuelta a Castroverde, donde Sergio y su madre, Ludmila, se han vuelto a abrazar.

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