Educación

Greenpeace denuncia el calor extremo en centros educativos españoles con cámaras termográficas

Los vídeos y fotografías térmicas tomados en seis colegios e institutos de Alicante, Barcelona, Madrid, Ourense y Sevilla muestran las extremas temperaturas de los centros que ponen en riesgo la salud de los menores.

Greenpeace denuncia con cámaras termográficas el calor extremo en centros educativos españoles

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Patios que alcanzan los 40 ºC y aulas con temperaturas de hasta 35 ºC. Es la realidad que Greenpeace ha querido visibilizar esta semana con su última campaña, 'Aulas al rojo vivo'. La acción, desarrollada en centros escolares de Madrid, Barcelona, Alicante, Sevilla y Ourense, utiliza cámaras termográficas para denunciar las altas temperaturas que soportan miles de estudiantes españoles durante las últimas semanas del curso.

Con esta iniciativa, la organización se suma a las reivindicaciones de las familias y de la comunidad educativa, que reclaman una adaptación sostenible de colegios, institutos y patios frente al aumento del calor.

Colegio de Barcelona.
Colegio de Barcelona. | Greenpeace

A través de una paleta de colores que va desde el azul oscuro —correspondiente a la temperatura más baja registrada en cada imagen— hasta el amarillo —que representa la más alta—, las cámaras termográficas de Greenpeace muestran que en todos los centros visitados se superan las temperaturas consideradas óptimas para el aprendizaje. Además, las mediciones reflejan que incluso las temperaturas mínimas sobrepasan los 27 ºC, el límite máximo establecido por la legislación laboral para la realización de trabajos sedentarios.

"El calor excesivo pone en jaque la calidad de la enseñanza"

Para la organización, esta situación pone de manifiesto la falta de adaptación de las infraestructuras educativas a las consecuencias del cambio climático. Por ello, reclama al Ministerio de Educación y a las comunidades autónomas la puesta en marcha de un plan coordinado que garantice unas condiciones térmicas adecuadas en todos los centros escolares e incorpore criterios de resiliencia climática tanto en las nuevas construcciones como en los proyectos de rehabilitación.

"El calor excesivo no es ninguna fuente de inspiración para nadie. Además del riesgo sanitario, tiene efectos sobre la capacidad cognitiva, la concentración y la comprensión, lo que pone en jaque la calidad de la enseñanza", ha señalado Elvira Jiménez, responsable de adaptación al cambio climático de Greenpeace.

Greenpeace defiende que la solución al problema no pasa únicamente por instalar sistemas de aire acondicionado en las aulas. En su lugar, propone medidas de adaptación sostenible como la renaturalización de los patios, la plantación de arbolado para crear zonas de sombra, la mejora del aislamiento térmico de los edificios, la incorporación de cubiertas vegetales y el uso de sistemas de ventilación natural. Con estas actuaciones, Greenpeace busca reducir la temperatura en los centros educativos de forma eficiente y disminuir, al mismo tiempo, su consumo energético.

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