Gimnasio

Un gimnasio compostelano para entrenar cuerpo y conciencia: "En el contexto político que vivimos, esta fórmula es necesaria"

Un centenar de personas impulsa en Santiago el Ximnasio Popular Amada García, una propuesta deportiva autogestionada que combina entrenamiento, organización colectiva y un posicionamiento político explícito.

Gimnasio de Santiago de Compostela

Gimnasio de Santiago de CompostelaAntena 3 Galicia

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Al entrar en el Ximnasio Popular Amada García, lo primero que llama la atención son los principios colgados en las paredes: mensajes que no solo definen el espacio, sino que marcan la identidad de quienes lo habitan. Este gimnasio no es solo un lugar para entrenar; es un espacio de encuentro y lucha colectiva.

Fundado por un grupo de jóvenes de Compostela que querían un lugar donde el deporte se convirtiera en herramienta de comunidad y militancia, el Ximnasio Popular funciona bajo valores claros: combate el racismo, el machismo, la lesbofobia y la transfobia; promueve un modelo de deporte asociativo y militante; y se declara antifascista, reivindicando la memoria de figuras como Amada García Rodríguez, militante comunista ejecutada durante la represión franquista.

"Nos conocíamos de entornos deportivos, de entrenar juntas o incluso de espacios más políticos o culturales", explica Uxía Caldeiro, socia del gimnasio desde el inicio del proyecto. "Empezamos a hablar y vimos que había una carencia de un espacio que defendiera nuestros ideales y nuestra visión del deporte".

Ese grupo inicial fue ampliándose poco a poco con gente cercana hasta reunir entre 100 y 120 personas implicadas en el proyecto. Durante la primavera del año pasado comenzaron a buscar un local y a acondicionarlo para convertirlo en gimnasio.

El espacio combina entrenamiento físico con organización colectiva. Aquí, la distancia entre entrenadores y participantes se reduce al mínimo: todos se entrenan entre sí, comparten conocimientos y colaboran en el mantenimiento del local. Las cuotas no son fijas: cada persona aporta lo que puede, garantizando que nadie quede excluido por motivos económicos.

El gimnasio ofrece actualmente clases de boxeo, yoga, tai chi, jiu jitsu, escrima y otras disciplinas, además de actividades culturales y comunitarias: rutas de senderismo, proyecciones, encuentros culturales y hasta una huerta colectiva.

En sus paredes y en cada rincón, el Ximnasio Popular Amada García recuerda que entrenar el cuerpo también es entrenar la conciencia: "Entendemos el deporte como un espacio más de nuestra vida y también como un lugar donde plantar cara al fascismo", añade Uxía.

Detrás de la propuesta hay también una reflexión sobre el modelo dominante del fitness. "Muchos gimnasios comerciales difunden ideas como el individualismo, la competitividad o la búsqueda de una finalidad estética", sostiene Caldeiro.

Desde su punto de vista, ese enfoque puede generar incomodidad en determinadas personas. "La comparación constante entre cuerpos hace que mucha gente se quede fuera o no se sienta cómoda". El gimnasio popular pretende plantear una alternativa centrada en el deporte como actividad de ocio saludable y compartido.

La iniciativa se define abiertamente como antifascista. Sus impulsores enmarcan el proyecto en la idea de lo que denominan "deporte militante". Para el colectivo, esa dimensión política se relaciona con el contexto social actual. "Vemos mucha pasividad política entre la juventud y al mismo tiempo un crecimiento de discursos de extrema derecha", señala.

Aunque la mayoría son jóvenes, el grupo es bastante heterogéneo. "Se podría pensar que un gimnasio popular antifascista estaría lleno de gente que lleva toda la vida haciendo boxeo", comenta Caldeiro. "Pero no es así". Entre quienes participan hay personas que nunca habían practicado deporte o que llevaban años sin hacerlo.

El gimnasio toma su nombre de Amada García Rodríguez, una militante comunista de Ferrol ejecutada durante la represión franquista. "Nos parecía importante recordar también a una mujer que fue asesinada por el fascismo", señala Caldeiro.

El objetivo del colectivo es seguir ampliando las actividades y mantener el carácter abierto del proyecto.

"En un contexto político como el que vivimos, creemos que esta fórmula es necesaria", afirma. "No somos un problema para nadie; más bien pensamos que somos parte de la solución para muchas personas que no encontraban su sitio en otros espacios deportivos”, concluyen.

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