Galicia

Una familia hace un simpa de 7.500 euros en un cumpleaños en A Coruña

Aparte de la enorme deuda, los dueños han tenido que enfrentarse a varias amenazas después de ver que su local ha quedado destrozado.

Simpa en Culleredo

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Carolina y Leonardo aún están tratando de encajar lo que ha ocurrido. Son los propietarios de un restaurante de Culleredo, un pequeño municipio de A Coruña. La historia se remonta a principios de agosto, cuando recibieron la llamada de una mujer diciéndoles que quería celebrar en su establecimiento el cumpleaños de su hija, de 5 años.

La mujer les dijo que quería disponer de todos los servicios posibles y de la mayor calidad posible, además de contar con una lista de 84 invitados. Los dueños, extrañados de una celebración tan ostentosa, le advirtieron de que si quería reservar la fecha debía ir al restaurante, presentarse, y pagar una fianza de 500 euros. Ella no tuvo ningún tipo de problema, eso mismo hizo y tanto Carolina como Leonardo confiaron en su buena fe.

Llegado el día, los comensales disfrutaron de una velada épica. Todo estaba preparado para celebrar el cumpleaños de la pequeña por todo lo alto. Había decoración de todo tipo, incluso botellas de agua y chuches personalizadas para los más pequeños, castillo hinchable, y en cuanto a la comida, no se podía pedir más: desde marisco hasta carne, aperitivo y tartas, sin olvidar la barra libre para los más adultos.

El problema vino cuando la fiesta llegó a su fin. Los propietarios se acercaron a la mujer y le dijeron que era hora de pagar; entonces ella dijo que había surgido un problema con su marido, que habían discutido y se había marchado, y que era él quien manejaba las cuentas de la familia. Por tanto, declaró que en ese mismo instante no podía pagarles la enorme cifra de 7.500 euros, pero que lo haría al llegar a casa de madrugada.

Destrozos, amenazas y una denuncia

Algo que no convenció a los dueños, ya que le advirtieron que no abandonara las instalaciones hasta que no estuviera todo pagado. Pero en un abrir y cerrar de ojos y sin que se dieran cuenta, la mujer se subió a un coche y se marchó.

Llegada la madrugada, el dinero no llegó. Tampoco hubo rastro de él los días siguientes. Pero no contentos con esta situación que les ha tocado vivir, Carolina y Leonardo han tenido que limpiar y recoger los estropicios de la fiesta de cumpleaños. Decenas de sillas rotas, todo tirado por suelos e incluso sábanas rotas y quemadas. “Imagínate mi cara cuando vi este panorama”, ha dicho la dueña.

Aunque parezca mentira, la historia no termina aquí. Han llamado en numerosas ocasiones a la familia pero dicen que no dan la cara, al menos en cuanto al pago pendiente se refiere. Para lo que sí que han sido muy valientes ha sido para amenazar de muerte a la dueña cuando ésta les dijo que iría a la policía a denunciar. “Me amenazaron con que iban a quemar el local y que me iban a quemar viva”, ha confesado entre sollozos, y ha reconocido que esta situación le está pasando factura psicológicamente. Pese a las amenazas, la denuncia ya está puesta.

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