INCENDIOS FORESTALES

Cada vez más propietarios deciden quitar las arizónicas de sus parcelas tras los últimos incendios

Las empresas de poda no dan abasto con las llamadas de vecinos que quieren talar este antiguo seto estrella. Están asustados por lo rápido que arde y el peligro que supone para sus casas.

Jardineros trabajando

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Tras los últimos incendios forestales del verano, el miedo ha entrado en muchas urbanizaciones. Cada vez son más los vecinos y propietarios que se plantean retirar definitivamente las arizónicas de sus parcelas para evitar sustos mayores.

Es el caso de Víctor, vecino de Las Rozas, en Madrid. Los jardineros ya han empezado a trabajar en su finca y se han puesto "manos a la obra" para talarlas cuanto antes. Como explica el propio Víctor, la situación es clara: los incendios de este verano le han generado miedo y rechazo hacia este tipo de vegetación.

Las arizónicas, una masa combustible

Durante años, la arizónica ha sido uno de los setos estrella de los jardines. Se plantaba en numerosas viviendas porque era barata, crecía rápidamente y proporcionaba intimidad frente a los vecinos. Sin embargo, con el paso del tiempo puede acumular en su interior una gran cantidad de ramas secas y material vegetal que favorece la propagación del fuego.

En caso de incendio, estos setos pueden arder con rapidez y facilitar que las llamas se acerquen a las fachadas de las viviendas.

Las empresas de poda y jardinería no dan abasto

Las empresas de poda y jardinería de la zona aseguran que están desbordadas. Carlos González, de Podas y Talas González, lo resume así: "No me paran de llamar a diario".

"Hace 30 años la gente quería podarlas, ahora ya no las quieren ni ver en sus jardines", explica. Muchos clientes llaman para pedir presupuesto con urgencia, preocupados por el riesgo de que estos setos puedan favorecer la propagación del fuego hasta sus viviendas.

A pesar de esta preocupación, retirarlas no es una operación sencilla ni barata. Cortar un seto de arizónicas cuesta unos 500 euros de media, aunque el precio depende de distintos factores, como el número de ejemplares o la accesibilidad para que pueda entrar el camión encargado de retirar los restos.

Aun así, cada vez son más los propietarios que prefieren asumir el coste para reducir riesgos y dormir más tranquilos.

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