Coronavirus

Sarah Gilbert, vacunóloga y Premio Princesa de Asturias: "Será imposible saber cuál fue el origen del coronavirus"

La vacunóloga Sarah Gilbert, Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica, es una de las personas que nos ha permitido ver la luz al final del túnel de la pandemia del Covid-19. Del anonimato del laboratorio ha pasado a sumar grandes ovaciones allá a donde va e incluso le han hecho una muñeca Barbie en su honor. Antena 3 Noticias ha hablado con ella del coronavirus, de las dosis de refuerzo y de las vacunas del futuro.

En resumen
  • Antena 3 Noticias habla con Sarah Gilbert del coronavirus, de las dosis de refuerzo y de las vacunas del futuro.

Publicidad

Sarah Gilbert era hasta hace no mucho una profesora de vacunología en la Universidad de Oxford desconocida para la mayor parte de la sociedad. La llegado de la pandemia lo cambia todo. Su papel decisivo en la búsqueda de la vacuna de Oxford y AstraZeneca la convierten en una de las personalidades científicas más relevantes en la lucha contra la COVID-19. Antena 3 Noticias la ha entrevistado sobre las vacunas y el presente y futuro del coronavirus.

La vacuna fue posible en parte porque todo el mundo puso el foco en un sólo proyecto

P.- Durante la entrega de los Premios Princesa de Asturias, usted y otros científicos recibieron una gran ovación. Desde que empezó la pandemia, los científicos sois considerados héroes. Usted incluso tiene una muñeca barbie como réplica. ¿Cómo se siente con este reconocimiento social?

Sara Gilbert.- Creo que es muy importante que el trabajo que hemos llevado a cabo los científicos desde el inicio de la pandemia se vea reconocido. No solo el de los siete que estuvimos en Asturias sino que hay muchos más científicos y otros trabajadores que trabajan muy duro en el desarrollo de las vacunas para que pueda usarla todo el mundo. Así que es estupendo recibir el reconocimiento en el nombre de todos los científicos que trabajamos en esto.

P.- Utilizando una tecnología revolucionaria, su equipo de la Universidad de Oxford logró tener lista una vacuna para empezar los ensayos clínicos en solo 65 días. ¿Estamos entrando en una edad de oro de las vacunas? ¿Cuáles serían los siguientes pasos para mejorar su eficacia?

SG.- Hicimos un trabajo muy rápido en el año 2020 porque era necesario y porque el virus se estaba expandiendo por el mundo muy muy deprisa. Eso fue posible en parte porque todo el mundo puso el foco en un sólo proyecto. Todo el mundo en el ámbito del desarrollo de vacunas, de ensayos clínicos y también los reguladores teníamos una misma misión. Una de las razones por las que pudimos hacerlo tan deprisa fue que las revisiones de los reguladores recibían cada pieza de información que generábamos y eso nos ahorró mucho tiempo. Normalmente nosotros producimos muchos dosieres con información y solamente cuando estaba completa, la revisaban.

Se trabaja muy deprisa cuando tienes un solo proyecto en el que trabajar pero no es eficaz cuando tienes múltiples vacunas por desarrollar. No creo que vayamos a trabajar a ese nivel de rapidez en el futuro pero si habrá partes que podamos hacer más deprisa. Pero lo más importante es que haya financiación disponible. Si, como grupo académico, tenemos que hacer múltiples ensayos clínicos y presentar los datos después de un año de seguimiento y entonces pedir más dinero, las cosas irán más despacio. Así que sabemos cómo ir más rápido pero para eso necesitaremos el dinero disponible.

Por el momento, aplicando la vacuna en spray a través de la nariz, todavía apreciamos una débil respuesta inmune

P.- ¿Cómo serán las vacunas del futuro?

SG.- Hay equipos desarrollando vacunas sin agujas y el modo de hacerlo es que sea una vacuna en spray que se aplica a través de la nariz. Hay vacunas para la gripe de este tipo y se aplican en niños. Hay otras formas que también se están desarrollando que es aplicar la vacuna a través de un parche. Pienso que todo esto está en una etapa muy temprana de desarrollo. Hay mucho trabajo que hacer todavía porque tenemos que estar seguros de que al aplicar la vacuna de esta manera, seguimos protegiendo a la gente. Por el momento, aplicando la vacuna en spray a través de la nariz, todavía apreciamos una débil respuesta inmune en la sangre. Así que todavía serán necesarios muchos ensayos clínicos para desarrollar una vacuna sin aguja que sea altamente eficaz.

P.- ¿Cuál es su opinión sobre la posible necesidad de una tercera dosis?

SG.- No creo que en este momento sea necesario que todo el mundo reciba una dosis de refuerzo. Hemos visto que la gente que tiene problemas en su sistema inmunitario se están beneficiando de la tercera dosis y también que en las personas mayores, que recibieron las vacunas al principio de las vacunaciones, se está experimentando un descenso de la inmunidad y por eso para ellos es mejor recibir la tercera dosis. Ahora mismo no hay una recomendación para vacunar con la tercera dosis a las personas menores de 50 años porque todavía no hay indicación de que sea necesaria aunque esta situación podría cambiar en el futuro.

Es importante estudiar la información que tenemos y ver que las trombosis no han ocurrido en todos los países

P.- ¿Cree que es necesario vacunar contra el covid a los niños menores de 12 años?

SG.- Normalmente, lo que ocurre con otros coronavirus es que los niños que se infectan desarrollan una enfermedad muy leve y desarrollan su propia inmunidad. Probablemente eso es lo que ocurrirá el covid-19. Así que vacunar a niños muy pequeños puede que no sea la mejor opción pero, de nuevo, estamos estudiando este asunto en ensayos clínicos para tener información sobre cómo funcionan las vacunas en los menores y poder tomar una decisión en base a los datos.

P.- ¿Cree usted que se ha exagerado el debate sobre los coágulos de la vacuna de Oxford/Astrazeneca?

SG.- La información sobre los coágulos de sangre solo comenzó a surgir después de que se administrara la vacuna a decenas de miles de personas porque es muy raro y no es algo que hayamos podido detectar durante los ensayos clínicos. Cuando estás en una situación en la que los nuevos datos se van acumulando lentamente, es muy difícil interpretarlos con precisión. Por eso es importante estudiar la información que tenemos ahora, mirar atrás y ver que las trombosis no han ocurrido en todos los países donde se han administrado las vacunas para intentar entender por qué se producen. También necesitamos la recomendación de los inmunólogos para reconocer ese síndrome y saber cuál es la mejor forma de tratarlo. Es importante basarnos en los datos que tenemos ahora y ser conscientes de que esa información cambiará a medida que tengamos más datos.

P.- ¿Considera que las cuestiones políticas ha podido tener influencia en este tipo de debate?

SG.- Yo soy científica y me gustaría hablar solo de ciencia. Creo que los políticos deberían tener mucho cuidado con lo que dicen sobre la ciencia y hablar solamente de lo que se puede demostrar con datos.

P.- ¿Cree que alguna vez sabremos cuál fue el origen del covid19?

SG.- Probablemente no sea posible al 100%. El origen más probable es que fuera un murciélago el que infectó a otra especie que luego lo transmitió a los humanos como ha ocurrido con otros coronavirus pero creo que será imposible saberlo con total certeza.

P.- ¿Cree que la pandemia acabará algún día o tendremos que convivir con este virus?

SG.- Siempre tendremos que vivir con este virus porque no va a irse pero eso no significa que la pandemia no vaya a terminar. El virus pasará a ser endémico, nos infectará de vez en cuando y solo causará una enfermedad grave en las personas con sistemas inmunes debilitados. Eso es lo que pasa con otros coronavirus cada año.

P.- ¿Estáis trabajando para adaptar vuestra vacuna a las nuevas variantes?

SG.- Tenemos un proceso para ser capaces de generar nuevas versiones de la vacuna. Hemos testado el proceso y una de esas versiones de la vacuna está ahora en fase de ensayos clínicos. Eso no significa que nosotros necesitemos cambiar la vacuna porque sigue teniendo una alta eficacia en particular contra la variante Delta, que es la más extendida ahora mismo en todo el mundo.

P. ¿Cuáles serán las mayores prioridades sanitarias tras la pandemia de coronavirus?

SG.- Para mí la prioridad es trabajar en el desarrollo de las vacunas en las que estaba trabajando antes de la pandemia del covid. Una de ellas es contra el virus Nipa, que causa brotes en Asia cada año. Son brotes no muy grandes y el virus no es muy contagioso pero la pandemia del covid nos ha enseñado que si el virus tiene espacio practicar cómo transmitirse entre las personas, el virus mejora su capacidad de infección y no queremos darle esa opción al virus Nipa que tiene una mortalidad del 50%.

Publicidad