Avances cáncer
El hospital de Lugo inicia una investigación para congelar tumores de mama: “Queremos demostrar que es una alternativa a la cirugía"
La técnica de la crioablación ya se emplea en casos concretos de mujeres que no pueden ser operadas. Este equipo del HULA cree que se puede ir mucho más allá: “Vamos a ampliar los criterios para llegar a más mujeres”, explica la doctora Lucía Graña.

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La crioablación es ablación térmica con frío; es decir, se trata de una técnica que consigue destruir células mediante la aplicación de frío extremo. En el caso del cáncer de mama normalmente se utiliza un ecógrafo para localizar esas células y congelarlas. Para ello, el Hospital Universitario Lucus Augusti emplea el nitrógeno líquido, aunque también se puede hacer con argón, como en el caso del Hospital de La Paz de Madrid.
Lucía Graña, coordinadora de la Unidad de Patología Mamaria en el hospital lucense, explica que esta técnica de la crioablación se realiza desde hace muchos años en otros órganos, pero ahora su equipo pretende dar un paso más y demostrar que puede ser un arma perfecta contra algunos tipos de cáncer de mama.
Ya se está empleando en mujeres que no pueden ser operadas
En estos momentos, en Europa, la crioablación se usa en mujeres con cáncer de mama que no quieren o no pueden ser operadas. Casos en los que hay un alto riesgo quirúrgico, edad avanzada, otros tumores en fases difíciles… Situaciones en las que la operación no es una salida viable o la paciente no desea pasar por ella. Lo que pretende este equipo es demostrar que esta técnica puede ser una alternativa a la cirugía de por sí, en un número mucho mayor de casos.
“Llevamos 103 casos tratados. El porcentaje de éxito en tumores de hasta 2,5 cm es del 100 %”, explica la doctora Graña. Resultados en tumores de unas características concretas, por supuesto, pero datos reveladores en todo caso. Por eso quieren empezar con el estudio. “La comunidad científica europea pide más evidencia y nosotros creemos que podemos aportarla”, continúa la radióloga.
En estos momentos uno de los estudios más sólidos, si no el que más, que hay sobre la mesa es el Cryoablation of Low Risk Small Breast Cancer ICE3, que es un estudio americano multicéntrico que evalúa la eficacia de la crioablación con nitrógeno líquido en el cáncer de mama, incluyendo a casi 200 mujeres. Se trata de casos de mujeres mayores de 55 años con cáncer de mama precoz y de bajo riesgo. Fueron tratadas con crioablación y se les hizo un seguimiento posterior con mamografía durante 5 años. El porcentaje de recidivas fue el mismo que en las mujeres operadas.
Europa necesita más evidencia y este equipo lucense está dispuesto a aportarla
Gracias a este estudio, la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU.) aprobó la crioablación, con el mismo equipo que utiliza el Hospital de Lugo, como alternativa a la cirugía para el tratamiento del cáncer de mama. Pero Europa todavía no ha dado el paso más allá de los casos en los que, como decíamos, la cirugía no es una posibilidad.
En este intento de aportar evidencia, el equipo que coordina la doctora Lucía Graña ha desarrollado un proyecto: “Durante 2,5-3 años, reclutaremos a 140 mujeres posmenopáusicas con cáncer de mama infiltrante, cualquier tipo histológico menos el lobulillar, de cualquier grado (I, II o III), luminal HER2 negativo de hasta 2 cm. Como nuestros criterios de inclusión son más amplios que los del ICE3, creemos que lo apropiado es hacer la crioablación y después operar a las pacientes para demostrar histológicamente que no quedan células tumorales”.
Si los resultados son los que este equipo espera, el siguiente paso será plantear un estudio multicéntrico, con los mismos criterios de inclusión pero con más pacientes y ya sin cirugía. “Después se haría un seguimiento para valorar la tasa de recidiva local y, como en el estudio ICE3, demostrar que es la misma que si las mujeres hubieran sido operadas*.
Solo en el Hospital de Lugo se diagnostican al año unos 50-60 casos de cáncer de mama que cumplen los criterios de inclusión de este estudio. Demostrar que esta técnica es una alternativa a la cirugía acortaría los tiempos de espera y tratamiento para decenas de mujeres. Mujeres que se someterían a un proceso infinitamente menos invasivo y con muchos menos riesgos. Un paso más cerca.
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