SANIDAD

El Hospital de La Candelaria en Tenerife estrena una sala multisensorial para pacientes psiquiátricos

Según los expertos, estos espacios permiten reducir los fármacos que toman los enfermos agudos de psiquiatría.

 Hospital Universitario de Nuestra Señora de La Candelaria

Hospital Universitario de Nuestra Señora de La CandelariaEFE

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Juan es uno de los pacientes hospitalizados en el área de psiquiatría del Hospital de La Candelaria en Tenerife; desde esta semana es además uno de los afortunados que puede utilizar la recién estrenada sala multisensorial de que dispone el centro. Aquí no hay agujas ni fármacos, solo sonidos, texturas, olores... Con ellos los especialistas tratan de controlar los problemas de alteración o crisis que pueden sufrir estos pacientes.

"Los estímulos sensoriales se adaptan a las necesidades de cada usuario para poder regular terapéuticamente estas emociones". Sandra Martín, asesora en nuevas tecnologías asociadas a la discapacidad, asegura que en un 90-95 % de los casos los pacientes responden positivamente y lo mejor es que han podido comprobar que con su uso se reduce la cantidad de fármacos que necesitan en su tratamiento. "Para nosotros como profesionales y para ellos como enfermos, es muy importante conseguir los índices de recuperación que necesitamos de manera natural, con menos medicamentos".

Ella ha sido la encargada de diseñar esta sala pionera en Canarias y una de las pocas del país ubicada en hospitales. Se concibe como una experiencia inmersiva que se usará también para pacientes de la UCI y oncológicos. "Estos pacientes llegan sin saber muy bien a qué se enfrentan y aquí tratamos de generar un ambiente amable y seguro que haga más humana su estancia en el hospital".

Gabriela Oropeza, una de las psicólogas clínicas encargadas de esta sala, nos cuenta que cada paciente es evaluado previamente por un profesional para determinar qué estímulos son los más adecuados para su problema, de manera que hay elementos para sobreestimular y otros para relajar y sus aplicaciones se pueden ampliar a cualquier persona hospitalizada, incluso niños. "Lo empezamos a usar con pacientes psiquiátricos agudos, pero también con pacientes de la unidad del dolor con enfermedades muy complejas que provocan una incapacidad para gestionar emociones y sentidos", asegura.

Aquí tratamos de mejorar el nivel general de ansiedad, pero en definitiva se trata de aportar un aspecto más humano a un proceso tan duro como es una hospitalización.

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