Un grupo de investigadores de la Universidad de Washington ha conseguido que unos altavoces inteligentes puedan salvar vidas. Llaman directamente a una ambulancia si detectan, a través de la respiración, una parada cardíaca.

Solo registrando nuestra respiración y, en caso de que el ritmo cardíaco se dispare, ellos podrán dar el aviso a emergencias. A través de su micrófono, el asistente de voz sabrá detectar a tiempo real una parada cardiorespiratoria, aunque la víctima se encuentre, incluso, a varios metros de distancia. Si no se actúa entre los primeros 4 y 6 minutos, los daños pueden ser irreversibles.

El año pasado murieron 9 millones de personas en todo el mundo por un infarto de miocardio. En nuestro país, la cifra roza los 15.000 fallecidos. Para reducir estos datos, la Universidad de Washington intenta ahora comercializar esta herramienta ya que asegura que su margen de error es mínimo.