VENEZUELA

Venezuela, cada vez con menos esperanza y más indignación tras cuatro días de rescates

La recuperación de los servicios esenciales avanza lentamente en las zonas más afectadas del país mientras continúan las labores para localizar supervivientes. Los venezolanos denuncian la tardanza de la respuesta oficial y la falta de medios para retirar los escombros.

26 June 2026, Venezuela, Caraballeda: A woman waits near the city of La Guaira in Venezuela for rescue efforts following the devastating earthquakes in Venezuela. Photo: Rafael Hernández/dpa 26/06/2026 ONLY FOR USE IN SPAIN

Earthquake in Venezuela EUROPAPRESS

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Cuatro días después del doble terremoto que sacudió Venezuela, el balance oficial continúa en 1.450 muertos y 3.150 heridos, mientras siguen las tareas de búsqueda y rescate en las zonas devastadas. Entre las víctimas hay 17 ciudadanos españoles y más de 130 permanecen desaparecidos, según los datos que se conocen hasta el momento. Aunque las autoridades aseguran que la recuperación de los servicios básicos va mejorando, la esperanza de encontrar más supervivientes disminuye con el paso de las horas y aumenta el malestar entre los afectados.

La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, ha informado de que el estado de La Guaira ha recuperado el 75% del suministro eléctrico, el 68% del servicio de agua potable y el 90% de la red carreteras. Estos avances buscan facilitar tanto la llegada de ayuda humanitaria como el acceso de los equipos de emergencia a las áreas más castigadas por el seísmo registrado el pasado miércoles.

Rodríguez también ha confirmado que durante la jornada del domingo los equipos de rescate lograron localizar personas con vida entre los escombros, motivo por el que las operaciones de búsqueda no se detendrán. Decenas de efectivos de emergencias, junto a voluntarios y personal especializado, están trabajando de forma ininterrumpida con la esperanza de encontrar más supervivientes.

La desesperación prevalece en Venezuela

Sin embargo, sobre el terreno crece la indignación entre los habitantes de las localidades afectadas. Numerosos vecinos denuncian que la ayuda ha llegado demasiado tarde y que los recursos disponibles resultan insuficientes para afrontar una catástrofe de esta magnitud. Las principales quejas se centran en la escasez de maquinaria pesada, imprescindible para retirar grandes bloques de hormigón y acceder a edificios completamente derrumbados.

Mientras algunos barrios comienzan a recuperar parcialmente la normalidad gracias al restablecimiento de los servicios esenciales, miles de personas siguen sin hogar y dependen de la asistencia humanitaria. Además, las autoridades mantienen el despliegue de efectivos sanitarios y de protección civil para atender a los heridos y evitar problemas de salud pública derivados de la falta de agua potable y las altas temperaturas.

Con el paso de los días, las posibilidades de encontrar nuevos supervivientes disminuyen, aunque los equipos de rescate mantienen activos todos los dispositivos. La tragedia continúa dejando un profundo impacto en el país, donde el dolor por las víctimas convive con las críticas por la gestión de la emergencia y la lentitud en la llegada de los recursos necesarios.

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