Caso Epstein

Sigue la investigación sobre el príncipe Andrés: analizan si el avión de Epstein se usó para trasladar a menores desde Reino Unido

La policía mantiene abiertas las diligencias y registra Royal Lodge mientras la Fiscalía estudia si existen pruebas suficientes para acusarlo de mala conducta en cargo público.

El expríncipe Andrés, poco antes de ser detenido

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La investigación policial sobre el príncipe Andrés continúa tras su puesta en libertad, después de pasar alrededor de once horas bajo custodia en una comisaría de Norfolk. El exduque de York fue interrogado por una supuesta filtración de documentos sensibles del Gobierno británico a Jeffrey Epstein durante su etapa como representante comercial del Reino Unido entre 2001 y 2011.

Aunque la Policía del Valle del Támesis evitó identificarlo oficialmente, las imágenes difundidas por la prensa muestran al hijo de Isabel II abandonando las dependencias policiales, reclinado en el asiento trasero de un vehículo.

Tras quedar en libertad, ha regresado a Sandringham, pero sigue bajo investigación. La Fiscalía estudia ahora si existen indicios suficientes para acusarlo de presunta mala conducta en cargo público. No hay límite de tiempo para presentar cargos y los registros continúan en propiedades de Norfolk y Berkshire, incluida Royal Lodge. Además, varias fuerzas policiales analizan el uso del avión privado de Epstein en aeropuertos británicos para determinar si pudo emplearse en el traslado de menores.

El caso revive también las acusaciones de Virginia Giuffre, quien afirmó haber sido trasladada al Reino Unido cuando era menor y obligada a mantener relaciones sexuales con Andrés, acusaciones que el ex príncipe siempre ha negado.

Reacciones tras la detención

El impacto político ha sido inmediato. El primer ministro, Keir Starmer, aseguró públicamente que "nadie está por encima de la ley", una declaración que coincidió en el tiempo con la noticia del arresto y que amplificó la dimensión institucional del caso.

Por su parte, Carlos III expresó su "profunda preocupación" por la detención de su hermano, aunque subrayó con contundencia que "la ley debe seguir su curso". El monarca mantuvo su agenda oficial en Londres, en un intento de proyectar normalidad. Sin embargo, las preguntas sobre qué sabía la Casa Real y cuándo lo supo vuelven a situar a la monarquía británica ante uno de sus momentos más delicados.

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