Atentado 11S

El relato de la fotógrafa Corina Arranz 25 años después del 11-S: "Al bajar tomé conciencia de la cantidad de personas que estaban tirándose"

La fotógrafa Corina Arranz recuerda cómo vivió y retrató desde Nueva York los atentados.

Las imágenes que detuvieron el 11-S

Publicidad

Aquel 11 de septiembre de 2001 el mundo entero se paralizó por completo. A muchas personas les pilló los atentados de camino al trabajo, de turismo o en el colegio…

Y algunas fotografías consiguieron detener aquel instante para siempre. Las torres en llamas. El humo elevándose sobre Manhattan. La gente mirando al cielo sin saber qué estaba ocurriendo. Y quienes, atrapados en las plantas superiores, buscaban una salida entre el fuego y el vacío.

Corina Arranz, fotógrafa, estaba en Nueva York cuando ocurrió. Desde la terraza de su casa, capturó el humo que salía de las Torres Gemelas, pero fue al bajar a las calles cuando comprendió realmente la dimensión de lo que estaba sucediendo.

Sin pensarlo más, nos metimos en el metro y sin ver las noticias y sin hablar con nadie nos metimos en el metro y nos fuimos hasta el City Hall, hasta la estación que era directa al lado de las Torres”.

En las calles, el polvo lo cubría todo. Personas que habían conseguido escapar salían desencajadas, cubiertas por una nube que parecía no tener fin.

“Cuando bajé allí tomé conciencia de la cantidad de personas que se apreciaba que estaban tirándose y toda la gente que murió y toda la gente afectada”.

“Empezamos a intentar escuchar noticias, eran muy confusas en las radios de los coches, porque decían, no, en el norte de Manhattan, también han puesto una bomba, creíamos que eran bombas, era todo muy confuso”.

Y entre la destrucción, también estaban quienes no dejaron de trabajar: policías, sanitarios y bomberos. Algunos no regresarían a casa. Todas las fotos de ellos sacando a gente entre los escombros y llenos de polvo, marcaron a toda una generación y a día de hoy siguen formando parte de nuestra memoria.

“Estuve luego entrevistando a un policía que ayudó al jefe de bomberos a salvar la vida y que él veía impactar los cuerpos de la gente que estaba tirándose, desesperada.”

“Hasta el 11S, yo recuerdo, pues, eso que viajabas, ibas, venías y luego el miedo se nos metió en el cuerpo y la forma de viajar cambió completamente. De pronto se perdió la inocencia para viajar, para coger el metro.”

El atentado no solo causó innumerables víctimas, sino que a todos los que sobrevivieron y lo presenciaron como Corina también les dejó un miedo durante los años después

“Había un olor que además subía hasta nuestra casa durante meses. Decíamos: ‘Ya viene el olor de las torres’.

Veinticinco años después, las fotografías siguen contándonos esas historias: de los que estuvieron allí, de los se salvaron, buscaron, de quienes nunca más volvieron, y de quienes se atrevieron a coger una cámara en mano para inmortalizar el momento:

“La imagen te da una información, quizás de la dimensión en el entorno del suceso. Las imágenes y las palabras se complementan. Yo creo que las imágenes son muy poderosas, siempre, y más en sucesos como estos”

Precisamente esas imágenes del 11S siguen siendo una forma de volver a aquel día. De recordar el miedo, la pérdida y la fragilidad que dejaron atrás.

Publicidad