La Canciller alemana Ángela Merkel ha cambiado su rutina, a fin de que sus temblores se noten lo menos posible. Es por ello por lo que, en el recibimiento con honores a los militares en el que estaba presente también la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, ha estado sentada.

El estar en una silla impide que los temblores se vean, en caso de que se den. De ahí que el acto se haya estructurado de la siguiente manera: la canciller alemana recibió a la danesa, que llegaba en su coche oficial. Y luego ambas recorrieron unos metros a pie para luego sentarse en unas sillas que estaban ya preparadas.

Una vez sentadas ambas fueron recibiendo a los militares después de que sonará tanto el himno danés como el germano. Interpretaciones que la canciller escuchó ya en su asiento.

La del asiento es una rutina distinta a la que la canciller había seguido en los últimos actos. En ellos se mantuvo de pie, y fue entonces cuando sus temblores salieron a la luz. Espasmos que son una de las grandes preocupaciones en Alemania en las últimas semanas.

Merkel tiene 65 años y su estado de salud preocupa bastante, pero hace unos días salió a dar explicaciones y restó importancia al asunto. Y aunque, reconoció que había un problema, la canciller dijo que estaba bien y que no había motivos que invitasen a preocuparse por su estado de salud.