Estados Unidos

El médico de Trump afronta a un paciente que cuadruplica la dosis recomendada de aspirina

El presidente de Estados Unidos, de 80 años, reconoce que toma 325 miligramos diarios pese a que sus médicos le aconsejan reducir la dosis a 81. Trump continúa recorriendo el país con seis mítines en cinco días.

Imagen de archivo de Trump y de paracetamol

Imagen de archivo de Trump y de paracetamol Antena 3 Noticias

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Donald Trump continúa recorriendo Estados Unidos en plena campaña electoral, a dos semanas de las elecciones, con una agenda que pone a prueba tanto su resistencia como el trabajo de su equipo médico. El presidente, de 80 años, ha reconocido que toma una dosis de aspirina muy superior a la que le recomiendad sus médicos.

Según publicó 'The Wall Street Jorunal', el doctor Sean Barbabella, médico personal de Trump, debe afrontar las particularidades de un paciente que no siempre sigue los consejos médicos. El facultativo, que sirvió en Afganistán atendiendo a heridos, ocupa uno de los puestos más delicados del entorno presidencial: él o algún otro médico del equipo deben encontrarse a menos de tres minutos del presidente en todo momento, también durante sus desplazamientos.

En los últimos cinco días, Trump ha visitado cinco estados y ha celebrado seis mítines. Una intensa actividad en plena recta final de la campaña electoral, mientras su equipo sanitario debe permanecer preparado para intervenir ante cualquier eventualidad.

"He estado bien durante 35 años. Déjenme en paz"

La dosis de aspirina que toma el presidente quedó de nuevo de manifiesto durante un acto celebrado en Vandalia, Ohio. Trump explicó ante sus seguidores que prefiere los comprimidos de mayor tamaño y que no está dispuesto a reducir la cantidad que consume, pese a las recomendaciones de sus médicos.

"Tomo una aspirina al día. No sé si funciona, pero psicológicamente la necesito. Supongo que diluye mucho la sangre", afirmó ante el público.

A continuación, detalló su elección de dosis: "Me gusta la aspirina Bayer. Y tomo la grande. Quieren que baje a la de 80 mg. Tomo la de 386 mg. (...) Me dijeron: 'Señor, ¡no necesita eso!'. Les dije: 'Háganme un favor, he estado bien durante 35 años. Déjenme en paz'".

Según su médico, la cantidad que toma realmente es de 325 miligramos diarios, frente a los 81 miligramos que le recomiendan. Trump ya había abordado esta cuestión en una entrevista con 'The Wall Street Journal' publicada en enero, en la que reconoció que seguía con esa dosis porque era "un poco supersticioso".

"Dicen que la aspirina fluidifica la sangre, y no quiero que la sangre espesa circule por mi corazón", explicó entonces al periódico.

Qué dicen los expertos sobre la aspirina

Los especialistas matizan la explicación del presidente. La aspirina no hace que la sangre sea literalmente más líquida, sino que reduce la función e las plaquetas las probabilidad de que se formen coágulos, que pueden provocar problemas cardiovasculares como infartos o accidente cerebrovasculares.

El analista médico Jonathan Reiner explicó a la CNN que el medicamento no cambia la consistencia de la sangre, sino que actúa sobre la formación de coágulos. Por su parte, William Lawson, director de cardiología preventiva del Instituto Cardiovascular de Stony Brook, señaló que la aspirina reduce la actividad plaquetaria y la formación de coágulos, un mecanismo relacionado con numerosos episodios cardiovasculares.

Las recomendciones sobre el consumo diario de aspirina también han cambiado durante los últimos años. Según explicó el cardiólogo Gregory Katz, de NYU Langone Health, varios ensayos clínicos publicados en torno a 2018 cuestionaron sus beneficios para la mayoría de las personas sin antecedentes cardiovasculares.

La clave está en diferenciar entre quienes ya han sufrido un problema cardiovascular y quienes buscan prevenirlo sin contar con un diagnóstico previo. En el primer grupo, la aspirina en dosis bajas puede formar parte del tratamiento para reducir el riesgo de nuevos episodios. En el segundo, su utilización es más controvertida, ya que el posible beneficio debe valorarse frente al riesgo de hemorragias.

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