IRÁN

La isla de Jark, la "joya de la corona" del petróleo iraní que se ha convertido en objetivo de Estados Unidos

Los bombardeos de esta madrugada habrían sido una advertencia para presionar a Teherán y garantizar el paso de buques por el estrecho de Ormuz.

Imagen de archivo de la isla de Karg

Imagen de archivo de la isla de KargEFE

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La isla de Jark, una pequeña isla iraní situada en el golfo Pérsico y por donde sale la mayor parte del petróleo que exporta Irán, se ha convertido en el centro de la tensión militar entre Teherán y Washington después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, asegurara que el Ejército estadounidense ha bombardeado objetivos militares en el enclave, considerado el corazón de la industria petrolera de la República Islámica. La importancia estratégica de este territorio hace que cualquier ataque en la zona tenga repercusiones directas no solo para Irán, sino también para el mercado energético internacional.

Ubicada a unos 25 kilómetros de la costa iraní, la isla tiene apenas 24 kilómetros cuadrados de superficie, pero alberga la principal terminal de almacenamiento y carga de hidrocarburos del país. Desde este punto se gestiona alrededor del 90% del crudo que Irán exporta al exterior, con una capacidad de almacenamiento cercana a los 18 millones de barriles y un flujo estimado superior a 1,3 millones de barriles diarios. Sus aguas profundas permiten la entrada de grandes petroleros, algo que no resulta tan sencillo en la costa continental iraní, lo que convierte a Jark en una pieza esencial para el funcionamiento de la economía del país.

La isla no solo tiene importancia actual, sino también histórica. Desde tiempos del Imperio persa fue un puerto comercial relevante y, durante los siglos XVI y XVII, estuvo bajo dominio portugués y neerlandés. A partir de la década de 1950, Irán transformó el enclave en su principal terminal petrolera, reforzando infraestructuras de almacenamiento y carga que con el paso del tiempo se han convertido en fundamentales para la exportación de crudo.

Trump afirmó en su red social Truth Social que el Mando Central de Estados Unidos ejecutó "uno de los bombardeos más potentes de la historia de Oriente Próximo" contra objetivos militares en la isla, a la que calificó como "la joya de la corona de Irán".

El mandatario aseguró que decidió no destruir la infraestructura petrolera "por decencia", aunque advirtió de que podría reconsiderar esa decisión si Irán interfiere en el paso de buques por el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes del mundo para el transporte de petróleo.

La respuesta de Irán

Un portavoz del Cuartel General Central de Jatam al Anbiya advirtió de que, si se produce un ataque contra las instalaciones energéticas iraníes, Teherán destruirá “toda la infraestructura petrolera, económica y energética” de las compañías de la región que tengan participación estadounidense o cooperen con Washington. La advertencia eleva el riesgo de una escalada que podría afectar a otros países productores del golfo Pérsico.

Medios iraníes informaron de varias explosiones en la isla, aunque las autoridades sostienen que no se han destruido instalaciones petroleras y que los sistemas defensivos fueron reactivados poco después del ataque. Entre los posibles objetivos mencionados se encuentran posiciones militares, la base naval, instalaciones aeroportuarias y hangares de helicópteros, sin confirmación oficial sobre el alcance de los daños.

La relevancia estratégica de Jark no es nueva. Durante la guerra entre Irán e Irak ya fue objetivo militar por su papel en la exportación de crudo. Hoy sigue siendo uno de los puntos más sensibles del equilibrio energético mundial, ya que un daño grave en la isla podría reducir de forma drástica las exportaciones iraníes y provocar una subida del precio del petróleo.

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