Suceso
Disfrazado de payaso, con un hacha y delante de sus hijos: aparece en casa de su expareja tras meses de acoso
El agresor cuenta con una orden de alejamiento y se le condena por delitos de posesión de un arma, acoso y los daños causados en la vivienda de la víctima.

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Desde diciembre de 2023 y hasta octubre de 2025, un hombre acosó en numerosas ocasiones a su expareja, la madre de sus hijos y se llegó a presentar en la casa de su expareja disfrazado de payaso empuñando un hacha.
Hay que remontarse al inicio de los hechos para comprender la historia ya que, la pareja llevaba ocho años juntos desde 2014 y tienen dos hijos biológicos y un hijastro. El 20 de octubre es cuando se presenció el episodio más grave poco antes de las 21:00 horas, cuando la víctima, la madre de los tres hijos, encontró una bolsa con regalos en el umbral de su puerta.
Cuando ocurrió este suceso, esa misma noche, la mujer se encontró en el jardín una bolsa amarilla que contenía la máscara del payaso y a esta le acompañaba una tarjeta escrita a mano. En la madrugada del 21 de octubre, los agentes pudieron localizar al hombre, que según ellos estaba ebrio, y registraron su furgoneta descubriendo el hacha utilizada en el ataque, que fue requisada.
La víctima sufrió un episodio de depresión
Al relatar lo sucedido en la vista para dictar sentencia en el Tribunal de la Corona de Maidstone, el fiscal de ella, Alban Brahimi explicó el momento en el que el hombre se presentó vestido de payaso en su casa, antes de golpear la puerta con un hacha.
Brahimi explicó al tribunal que el payaso estaba a tres metros de la vivienda y actuaba de "manera amenazante, emitiendo gruñidos". Tras cerrar la puerta y avisar a sus hijos de que desconectaran el timbre, el varón procedió a golpear la puerta con el hacha haciendo arañazos en su superficie. Afortunadamente, este suceso quedó grabado en las imágenes del timbre.
Este incidente habría provocado una crisis nerviosa a su expareja, que fue diagnosticada de depresión, según una declaración de la mujrt ante el tribunal el pasado 20 de agosto. El fiscal garantizó que "los incidentes han tenido un gran impacto en la víctima, provocándole miedo, acoso y angustia".
Este suceso se intensificó cuando Rabel subió a YouTube la discusión con su expareja.
El caso presenta contradicciones
Sin embargo, existen contradicciones con el arma, ya que el autor confirmaba que era de plástico y que solo acudió a la vivienda de su expareja para entregarle una tarjeta de cumpleaños.
Por su parte, el tribunal también tuvo constancia de que el hombre estuvo rondando por los alrededores del colegio de sus hijos con una furgoneta en la que había dejado paquetes y dinero en efectivo frente a la casa de la mujer; incluso se presentó en la clase de su hijo sin avisar.
El fiscal admitió que el acoso fue "persistente" y se prolongó durante mucho tiempo, a pesar de que la víctima hubiera solicitado una orden de alejamiento.
Rabel al parecer hacía todo esto porque tenía "la esperanza" de que la relación se pudiera retomar, ya que no aceptaba la ruptura, según ha declarado su abogado Adrian Yalland. "Espero de todo corazón que el tiempo cure las heridas", expresó Rabel a su abogado.
Mientras tanto, el tribunal tenía constancia de que el acosador tenía remordimiento de conciencia y sentía cierta vergüenza por no estar en la educación activa de sus hijos.
Los delitos que se le condenan
En el momento de la sentencia, el juez Andrew Walker destacó que el agresor, de los cinco cargos que se le imputaban solo sería procesado por tres, ya que se ordenó que los demás cargos quedaran archivados. A Rabel se le atribuyen los delitos de posesión de un arma en un lugar público, acoso y los daños causados a la puerta de la vivienda de su expareja.
Seis meses después, el tribunal supo que Rabel residía en High Street, en Tonbridge (Reino Unido), donde ha estado en un albergue de libertad bajo fianza durante medio año y está sujeto a un toque de queda condicional.
Le han impuesto una orden de alejamiento
"Estos delitos son tan graves que solo se justifica una pena de servicios comunitarios", fue lo que dijo el juez Walker y, por ello se le impuso trabajos comunitarios de 18 meses, con 90 horas de trabajo no remunerado y 15 horas de actividades de rehabilitación.
También se le ordenó a Rabel pagar a su expareja una indemnización de 300 libras, repartidas en 25 al mes, sin el añadido de costes judiciales ni recargo por parte de la víctima.
A su vez le impusieron una orden de alejamiento de ocho años, que entre las medidas principales le prohíbe ponerse en contacto con la víctima o entrar en el condado inglés.
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