La marcha de las mujeres abarrotó las calles del centro de Washington. Los organizadores de la protesta cifraron la asistencia en medio millón de personas, que salieron a las calles exigiendo y reclamando el respeto de la diversidad, la igualdad, la inclusión, los derechos reproductivos, la condena al racismo y la misoginia. Asuntos sobre los que Donald Trump había hecho gala durante toda la campaña electoral. La exigencia era clara; pedían al nuevo presidente que respetase a las mujeres, a las minorías y a los inmigrantes. A la vez, tuvieron lugar otras manifestaciones en ciudades como Nueva York, Chicago, Boston, Los Angeles o Atlanta. Unas protestas que se repitieron en otras partes del mundo como Berlín, Londres, Sydney o Ciudad del Cabo.