Estrecho de Ormuz
Cuenta atrás energética en el estrecho de Ormuz: ¿Pueden restringirnos el consumo de combustible?
El precio del crudo ha comenzado a repuntar en los últimos días, pero podría comenzar a escasear en los próximos días.

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Tras el cierre del Estrecho de Ormuz, una de las rutas clave para el transporte de petróleo a nivel global, el mundo ha entrado en una cuenta atrás en materia energética. Aunque las consecuencias no se han percibido de forma inmediata, los especialistas alertan de que el escenario podría complicarse en cuestión de días.
El motivo radica en que numerosos petroleros que abastecen al mercado internacional desde el Golfo ya se encontraban en tránsito antes de que se produjera el cierre. No obstante, un informe de J.P. Morgan permite ahora calcular cuánto tiempo podría sostenerse cada región antes de afrontar un desabastecimiento grave.
En Asia, una de las zonas más dependientes del crudo procedente del Golfo, los efectos comienzan a hacerse evidentes. En India, donde el país importa alrededor del 90% de su petróleo, se han observado largas filas en las estaciones de servicio, con vehículos esperando durante horas.
Europa todavía no ha alcanzado una situación crítica, aunque el margen de maniobra es reducido. Según las estimaciones, el continente podría empezar a sufrir interrupciones en el suministro a partir del 10 de abril. Aunque el aumento del precio del combustible ya es palpable, los expertos señalan que el escenario podría deteriorarse notablemente desde esa fecha.
Concretamente en España se podrían utilizar las reservas estratégicas para que el suministro continuara de forma ininterrumpida y sin que se perciban alteraciones durante más de un año, según indican los expertos, pero a su vez señalan que realizar esta acción no sería prudente. De momento el suministro en España está garantizado gracias a que las importaciones de crudo no vienen exclusivamente del golfo pérsico, pero podríamos enfrentarnos a problemas si otros países, como por ejemplo China, trate de arrebatarnos a nuestros proveedores pagando las cláusulas de rescisión de los contratos.
Los mismos expertos afirman que no descartan la posibilidad de que se impongan restricciones para garantizar el suministro de gas a medio y largo plazo. Entre las medidas podrían considerarse el reducir la velocidad máxima en las autopistas, obligando a la gente a compartir coche o exigiendo a los consumidores industriales que cesen su actividad durante algunas horas para reducir el consumo.
El Estrecho de Ormuz, por donde circula una parte fundamental del suministro energético mundial, se ha convertido así en el foco de una crisis de alcance global que ha llevado a la población a contar los días de reservas de petróleo disponibles.
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