El apocalipsis llegó a Grecia en el año 2009, cuando aparecieron señales de que el país no podía pagar sus deudas, además de haber estado falseando durante nueve años los datos sobre su déficit.

La deuda del Estado ascendía a 300.000 millones de euros. Pronto, todo iba a cambiar y erupcionar en una profunda crisis financiera pues su déficit presupuestario se había incrementado hasta un 13% del PIB en 2009.

El primer rescate llegó en 2010 con 110.000 millones de euros en ayuda financiera y se creía que el plazo para devolver al país el acceso a los mercados era tan solo de dos años. Sin embargo se necesitaron seis años. Por si no hubiera sido poca la primera ayuda, en 2011 llegó el segundo rescate y en 2015 el tercero, acompañados de fuertes medidas de austeridad y perder así la soberanía nacional.

En 2018 se pudo decir que, oficialmente, Grecia dejaba atrás el rescate financiero. "Hoy podemos terminar con seguridad el programa del MEDE sin más rescates a continuación, ya que por primera vez desde principios de 2010 Grecia puede mantenerse por sí mismo en pie", afirmó en un comunicado el presidente del cuadro de gobernadores del MEDE, Mario Centeno.

A pesar de que la economía griega esté creciendo, cuatro veces al año, los emisarios del 'troika', formado por la Comisión Europea, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europea, visitarán Atenas para revisar las cuentas.