Crisis migratoria Ceuta

Javier Saldaña analiza la situación de Ceuta: "La presión migratoria siempre ha sido un arma utilizada por el gobierno de Marruecos"

La crisis migratoria en Ceuta ha reabierto el debate sobre las relaciones entre Marruecos y España. Según el coronel retirado del Ejército de Tierra, Javier Saldaña, podríamos hablar de una guerra híbrida entre ambos países.

Javier Saldaña, coronel, analiza la situación de Ceuta: "La presión migratoria siempre ha sido un arma utilizada por el gobierno de Marruecos"

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La entrada irregular de más de 72.000 personas, la muerte de decenas de migrantes y el colapso temporal de la ciudad autónoma de Ceuta han dejado más preguntas que respuestas.

Para comprender la magnitud de la última crisis migratoria vivida en Ceuta y sus antecedentes hemos hablado con Javier Saldaña, coronel retirado del Ejército de Tierra, en Antena 3 Noticias.

P: ¿Qué se entiende por guerra híbrida?

R: La guerra híbrida es un concepto un poco etéreo, que surge hace unos 20 años. No hay una definición concreta, pero la mayor parte de los analistas entiende que son una serie de conflictos en los que se combina el uso de la fuerza militar tradicional con tácticas no convencionales como ciberataques o presión económica. Cuando se habla de guerra híbrida, se borran un poco los límites entre la paz y la guerra, cuando se habla de ese espectro de la guerra nunca es total, sino que es la continuación de la diplomacia por otros medios. Cuando se diluye la relación entre los Estados, emplean otros medios como la guerra híbrida.

P: ¿Marruecos ha utilizado la presión migratoria como arma?

R: Para mí, la presión migratoria siempre ha sido un arma utilizada por el gobierno de Marruecos contra España, sin olvidar la crisis del 2021. Lo sucedido en Ceuta y Melilla es más de lo mismo, incluso elevado en términos cuantitativos: no es de recibo que un país tenga controlada a una gran masa de población y que no sea capaz de contenerla en sus fronteras. Está claro que hay algo más detrás y que ni el Gobierno marroquí ni el español reconocen que hay un conflicto que se puede denominar de carácter hibrido entre los dos países y que emplea el flujo de población como arma.

"Cuando se habla de guerra híbrida, se borran un poco los límites entre la paz y la guerra"

P: ¿Es comparable esta última crisis migratoria vivida en Ceuta con el conflicto geopolítico entre Bielorrusia y Rusia en 2021?

R: Yo creo que las situaciones no son comparables. Lo que pasó entre Bielorrusia y Polonia fue en un escenario diferente, en el cual la amenaza del flujo migratorio se utilizó como una amenaza de carácter híbrido, pero de alguna forma, esos dos países tienen un nivel de competencia distinto al de Marruecos y España. No olvidemos que España y Marruecos están sujetos a un tratado de amistad y cooperación, por tanto, este escenario es difícil de encajar. La situación geopolítica de los dos escenarios es totalmente diferente, aunque quizá la herramienta fuese similar.

P: ¿Qué papel tiene Marruecos dentro de la Unión Europea?

R: Marruecos es un socio estratégico destacado dentro de la UE y existen ayudas económicas muy importantes para él. Por parte de la UE, por poner algún ejemplo, existen paquetes de ayudas financieras hasta 2027, hay subvenciones específicas del fondo de gestión migratoria que Marruecos está recibiendo tanto de la UE como de España, que cuenta con importantes ayudas bilaterales a Marruecos. Precisamente, esta herramienta, la de la presión económica, es muy importante para recomponer las relaciones y que la situación sea controlada por el estado marroquí.

P: ¿Ha estado España desamparada en esta crisis?

R: En mi opinión no, no estamos desamparados porque formamos parte de la UE y el Tratado de Lisboa nos protege en este sentido. Sí que es cierto que a la hora de activar todos los mecanismos de Defensa, en el seno de la Unión hace falta exigirlos y no solo eso, sino ser capaces de articularlos en base a los propios intereses que España pueda tener. Las herramientas de la UE son muy poderosas y sí que es cierto que España está desaprovechando todo lo que la Unión es capaz de ofrecer.

"España está desaprovechando todo lo que la Unión es capaz de ofrecer"

P: El cierre del espacio Schengen de Italia a España tras la crisis migratoria ha generado críticas. ¿Puede un estado miembro de ese espacio Schengen cerrarlo? ¿En qué consiste?

R: Efectivamente, este espacio es de fronteras abiertas en el seno de algunos países que forman parte del espacio Schengen y tienen una serie de compromisos. Parece ser que, de forma individual, algunos países pertenecientes a este espacio critican la actuación de España. Cuando se habla de la inmigración en España es que nuestro país no controla bien el flujo migratorio y si no fuera así, muchos países no estarían dudando de la fiabilidad de nuestro país en el espacio Schengen. No se cierra ese espacio de la noche a la mañana y esas decisiones son difíciles de tomar porque pueden ser el origen de muchos conflictos de la UE.

P: ¿Cómo son esas relaciones bilaterales entre España y Marruecos?

R: Lo ocurrido en Ceuta no es un hecho puntual, es uno más. Es cierto que en una balanza pesa más lo bueno que lo malo, pero la balanza existe y en Marruecos tienen un sentimiento que consideran que estas ciudades deben reintegrases a la soberanía marroquí. Es cierto que los intereses bilaterales entre España y Marruecos son muchísimos: hay empresas españolas, grandes inversoras en Marruecos y el tratado de amistad, buena vecindad y cooperación. Las relaciones son buenas desde el punto de vista económico, pero Marruecos las enturbia con su punto de vista soberanista con Marruecos y España.

"Hay que repensar la presencia del Estado en Ceuta y Melilla y sentarse a hablar con Marruecos"

P: ¿Qué debe hacer España para evitar crisis migratorias de este calibre?

R: Tiene que haber una política de estado más fuerte, las visitas institucionales tienen que ser más frecuentes, la presencia de las autoridades españolas tiene que estar ahí. No tiene sentido para la mayor parte de los españoles que los Reyes todavía no hayan pisado suelo ceutí, se sabe que la última visita fue en 2007 y esto no es de recibo. Tampoco es de recibo que el gobierno marroquí llamase a consultas al embajador marroquí en Madrid cuando lo hizo por última vez. Hay que repensar la presencia del Estado en Ceuta y Melilla, y sentarse a hablar con el reino de Marruecos: es importante que a nivel diplomático se pueda hablar de tú a tú.

P: Tras la entrada irregular de más de 72.000 personas, ¿se puede entender que Marruecos ha vulnerado los derechos humanos?

R: Hay que conjugar el control de las fronteras con el de la inmigración de carácter irregular, pero cuando esa inmigración se transforma en un flujo masivo de migrantes que muchos carecen de esa necesidad de llegar a un primer mundo o distinto, la situación cambia. Cualquier país debe estar obligado a respetar los derechos humanos de su propia población y si uno ve lo ocurrido la semana pasada, puede llegar a entender que nuestro vecino del sur no es capaz de preservar los derechos humanos en cuanto a educación, a darles una vida más fácil a sus ciudadanos. La llegada masiva de los migrantes no fue un episodio de migración ilegal, había algo más detrás de todo eso.

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